Los Marginados

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Re: Los Marginados

Mensaje por The Bad Wolf el Sáb Abr 08, 2017 10:56 pm

Tanto el humano como la hibrido se sentaron juntos en la mesa a compartir la comida, el general devoro tranquilamente la pizza, observando como la felina hacia lo mismo, no la juzgaba por su forma de comer, ni como se lamia los dedos, si la observaba tanto era por que le causaba cierta gracia verla asi, no en tono de burla, si no una gracia tierna, mientras la observa escucha su comentario acerca del odio a su raza y a los ladrones — es ironico lo se, tu eres ambas cosas, pero no puedo evitar que me gustes, no me importa lo que seas a estas alturas, seas de la raza que seas, no me interesa, solo importa que te quiero a mi lado, es algo a lo que tendras que acostumbrarte —

Mientras continuaba con la comida, la felina no cesaba de hacer énfasis en su escape, algo que ya el general había escuchado hasta el cansancio, pero no iba a dejarse molestar por eso mientras estaba comiendo, sin embargo eso no fue todo lo que hizo, la felina se atrevio a robarle un pedazo de pizza, le robaba en su cara, pero a pesar de lo que todos pensarían, esto no molesto en nada al general, al contrario, le hizo soltar una muy leve carcajada — es difícil molestarse contigo gatita cuando haces algo como eso — toma otro pedazo de pizza para sustituir el que la pelirroja le había robado hacia unos segundos y comienza a comerla mientras la observa

— No deberías confiarte, aunque estes sana y seas un poco mas agil que yo, cuento con los recursos para atraparte, el saber donde te encuentras me da la victoria instantanea — comenta para luego dar otra mordida a la rebanada de pizza, mientras masticaba la comida, la felina comienza a recriminarle por haberle llamado su mujer frente al repartido de pizzas — tu eres lo que yo diga que eres, si digo que eres mi mujer eres mi mujer — le responde a aquel cuestionamiento mientras da otra mordida a su pizza, no creía necesario explicarle un poco mas, después de todo no importaba la cantidad de palabras que el moreno usara para explicarle una cuestión a la felina, esta era mas terca que una mula e incapaz de entender razones, cegada por su desconfianza

Mientras comen, la felina comienza a explicarle la supuesta razón del por que se entrego al albino, mientras mas le explicaba, menos creible era aquello dicho por la pelirroja — para ser una ladrona, eres un asco mintiendo, ¿acaso crees que no eh notado como tiemblas cuando te toco, como te sonrojas cuando estoy cerca y la forma en que gimes cuando te beso? — comenta sin miramientos, siendo completamente directo con la felina, quien posiblemente a esas alturas habría pensado que el general no habría notado esas cosas, principalmente por que este ultimo no las había mencionado con anterioridad

El general se queda en silencio unos momentos después de haber dicho aquello, dedicándose a consumir la pizza, mientras la felina queda inmersa en sus pensamientos, hablando de sus compañeros de la calle, para luego hablar de Violeta y rematar diciendo las mismas tonterías de siempre, Eagle en el momento no dice nada hasta que se termina un pedazo mas de pizza, entonces da un golpe en la mesa para atraer la atención de la felina — ¿acaso eres tan detestable que te cuesta tanto creer que le importes de verdad a alguien?, antes de conocerte pensaba que solo eras un trozo de basura que debía ser incinerado, supongo estas acostumbrada a ser tratada asi, por eso te da miedo ilusionarte, pero desde nuestro encuentro en aquel callejón, fue imposible que no naciera este sentimiento por ti, me comienzo a cansar de que estes cuestionando todo, al inicio lo soporte por que tenias razones, pero eh hecho muchas cosas por ti, te salve la vida mas de una ocasión, evite que terminaras presa de por vida, te di comida, techo, indirectamente ayude a tus amigos tambien —

El general lucia molesto, toma la meza y la voltea a un lado rompiendo los platos pero sin llegar a dañar a la felina, se pone de pie tomando una silla y la golpea con mucha fuerza contra la pared, causando que la silla de madera se rompa por completo — me tienes harto con tus malditas dudas… — en ese momento respira profundamente intentando calmarse y vuelve a levantar la mesa para colocarla en su lugar — lávate los dientes, te compre un cepillo, esta en el baño  — dentro del baño se encontraba un cepillo con forma de gatito, el cual evidentemente era para ella — te espero en la recamara para que descansemos — le ordena pero no sin antes acercarse a ella dándole un dulce beso en la frente — no tardes gatita — dicho esto sube las escaleras para ir hasta la recamara, donde se recuesta pasando su mano por su frente, estaba algo estresado por todo lo que había pasado en el dia
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Re: Los Marginados

Mensaje por Gray Wolf el Dom Abr 09, 2017 12:39 pm

Las realidades de las cosas suelen ser diferentes a la perspectiva que uno tiene. Si ella tuviera orejas de gato seguramente las hubiera bajado y mantendría su cola entre sus piernas. Las palabras de él diciéndole que era su mujer si él lo decía o que era muy obvia estando a su lado, la habían estremecido, sus mejillas estaban tan rojas cómo su cabello, intentaba no tomar enserio sus palabras, es decir, si fuera otro tipo seguramente lo hubiera lastimado, asustado hasta el punto que se alejaba. Aun así ella entendía cómo lo anhelaba, pasaron sólo dos días y ella estaba prendada a él, se sentía tan tonta y claro al primer día ella se había entregado a él “Me siento como una tonta ahora”.

No confiaba en él.

Después de sus últimas palabras escucho como golpeo la mesa, lo cual la alarmo, provocando que se levantara casi de inmediato, escuchaba su voz fría decirle algunas frases que la hicieron arrugar ligeramente el ceño, no lo entendía. Ella no era un tonta, ni creía que era inferior, no iba a permitir que la hiciera sentir culpable.

-No me creo un ser despreciable ¡Claro que le importo a mis amigos! Lo que no creo es que a ti te importe – Lo señalo con el dedo índice -Lo que sienta por ti no es excusa para ser tonta. Llevamos dos días conociéndonos, pero llevo mi vida conociendo a otro tipo, hay noticias por todos lados, carteles con tu imagen, imágenes en la televisión y periódicos. Tú hablando mal de nuestra especie, diciendo que merecemos estar en una jaula – cada vez que hablaba parecía hacerlo enojar más, ella no soportaba el dolor físico y sentía peligro, sintió la necesidad de parar pero no podía ceder, sería como ser intimidada y ser sumisa -Creí que la única razón por la cual tú me ayudaste a salir del hospital era para tener el diamante, te dije en ese momento que ya no te debía nada. Además, tengo un chip en mi interior que tú me implantaste sin mi consentimiento. Me traes a la fuerza, en contra de mi voluntad aun siendo demasiado clara contigo ¿Cómo se supone que debo de confiar en alguien capaz de matarme? Tal vez no lo entiendas pero que tu digas que odias a mi raza, que merecemos estar en jaula me incluyes en ese montón y nunca me dejare de sentir ajena a lo que soy ¡Sería estúpido! – en un momento dado él exploto, tiro la mesa con todo lo que llevaba en ella, la pizza por ejemplo, aunque estaba en su caja de cartón y no le paso nada fue algo que ella no podía evitar sentir como algo doloroso. Desperdiciar la comida, en su condición era terrible.

Retrocedió lentamente, lo que su pie le daba permiso, vio como rompía la silla, se imaginó a si misma ser destrozada por sus manos, estaba asustada, su rostro demostraba temor, era como estar en una película de terror, un hombre amenazante en un lugar confinado, bajo una tormenta. Estaba temblando esta vez de miedo. Lo vio recoger la mesa y acercarse, pero mientras más lo hacía más temor le daba, por lo tanto, cerro los ojos con fuerza. Lo siguiente que sintió fue un beso en su frente, lo cual no la calmo, solo la había confundido.

-No quiero- musito una vez que subió él, tenía miedo de ir a su habitación, aunque no sabía si bajaría por ella y le haría daño, por lo que al menos sí hizo caso en ir al baño, encontró un cepillo de dientes en forma de gatito e hizo lo mismo que veía en los comerciales de televisión, que veía fuera de las tiendas de electrodomésticos cuando era niña, le coloco pasta y se tallo los dientes. Duro varios minutos ahí porque pensó que era mejor tallar dientes por diente, colmillo por colmillo. Hasta que pasaron 30 minutos. Se enjuago y dejo el cepillo en su lugar. Se quitó las botas y miro su tobillo lastimado, estaba un poco hinchado, la verdad no se había dejado de mover un solo instante, era inquieta y despreocupada.

- ¡Auch! -trago saliva mientras se quitaba con cuidado el pantalón. Encontró el cesto de la ropa sucia, encontró otra camisa de él, olía demasiado a ese moreno, por lo que su cuerpo de inmediato reacciono. No pudo evitarlo, su esencia hizo que su cuerpo se excitara, se acaricio los pechos jugando con sus pezones imaginando como lo hizo él con ella el día anterior. Mientras más imaginaba más se mojaba y pronto su vagina le pidió sentir algo dentro. Un dedo travieso se coloco debajo de la ropa interior, jugo con su clítoris acariciándolo en círculos, sentía que estaba muy cerca de terminar, mientras su mano sostenía su seno.

Enganchada a su aroma metio un dedo travieso en su entrada, no era lo mismo pero era lo que había, empapando su mano de sus fluidos mientras estaba de cuclillas, jadeante, sonrojada, su otra mano bajo para acariciar su clitoris directamente mientras se penetraba todo debajo de su pantaleta, hasta que no pudo más.

-¡Nghh!- mordio su labio inferior para no hacer ruido alguno, temblando, pudo sentir como su vagina se contrajo fuertemente en su dedo. Al notar lo que paso se quedo fría, noto la fuerza de atracción que tenía con él y en ese instante tiro la camisa alejándose lo más que podía, el simple olor de él hizo que una mancha de humedad se asomara por su pantaleta “Cuerpo culero y traicionero” pensó completamente roja “Ni hablar, debe de haber otra cosa”. Busco en algunos cajones, encontró una bata de baño, pensó que era un traje muy divertido, era muy suave al tacto y restregó varias veces su rostro en la tela, jamás había visto algo así antes. Se la coloco era como un kimono para ella, las mangas eran muy largas para ella, la tela llegaba al piso, pero ella seguía regocijándose con le prenda.

Una vez salió del baño noto lo mucho que le dolía el pie, así que se sentó en el piso y comenzó a rodar para llegar a las escaleras, al hacer esto noto lo muy bien que se sentía la tela, así que lo hizo varias veces jugando, girando de un lado a otro, era como un gatito con un juguete. Una vez se cansó se acurruco en el piso metiendo la cabeza en la enorme bata de baño, se sentía como una especie de tortuga.

Había pasado fácilmente una hora y más. Cuando se dio cuenta que tenía que subir las escaleras “Tengo miedo de subir” pensó aun dentro de su cuevita, saco su cabeza para ver los enormes escalones y recordó el desastre de la cocina. Palideció “Si no subo me va a hacer daño” trago saliva y volvió a meter la cabeza en su pequeño refugio de tela suave “Además de que me duele el pie horrores, no podré subir” volvió a pensar, pero entonces vio dentro de la tela un hilo suelto, con su garrita lo jalo y se hizo más largo, se sorprendió, aunque realmente estaba deshilando el atuendo. Hizo esto un poco más hasta formar un agujero donde saco un dedo y asomo su ojo, para después volver a sacar su garrita.

-¡Hice una ventana!- dijo al aire completamente sorprendida, para volver a sacar la cabeza, mirando la vereda que tenía que cruzar, lo cierto es que no era para tanto, pero ella lastimada le parecía demasiado -Ok… puedo descansar cada escalón- dijo empuñando su mano frente a su rostro, aunque la manga tan larga lo tapaba. Lo difícil de las escaleras es que tienes que hacer más presión en un pie que en el otro, aguantando todo su peso. Al notarlo sintió un terrible dolor que la hizo arrodillarse -Plan B- musito con esfuerzo, se agarró del barandal y dio un brinquito, era peligroso debido a que la bata llegaba hasta el piso. Poco fue subiendo hasta llegar al último escalón, lo cual lo celebro extendiendo sus dos manos con una gran sonrisa, hasta que vio la puerta de la habitación. Aun recordaba que estaba enojado, cayo otro trueno y por el miedo retrocedió un paso, tan cerca de la bajada y la tela de por medio cayó de espaldas. Giro lentamente pero ¿Dónde iba aterrizar? Había demasiados escalones, terminaría rompiéndose una muñeca. Termino por sostenerse del barandal, pero al tener las mangas tan largas se resbala y cae de un sentón justo en el lugar que termino.

No se lastimo más el pie, pero se frustro, sentada donde se encontraba empezó a temblar con las manos en el piso aferrándose a la tela.

-¡General Zopilote, NO VOY A SUBIR JAMÁS!- grito con todas sus fuerzas, jadeante mirando hacia las escaleras.
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Re: Los Marginados

Mensaje por The Bad Wolf el Dom Abr 09, 2017 10:51 pm

Ya habia pasado mucho tiempo desde que el moreno se había subido a la habitación, sin embargo la gatita aun no subia, en ese momento pensó que seguramente la felina no tendría idea de como cepillarse los dientes, por que después de todo no es algo que acostumbren a hacer los hibridos, ellos tenían sus propios rituales de limpieza, asi que Eagle decidio esperar un poco mas, asi pues espero y espero, ya había transcurrido para ese entonces mas de una hora, sin embargo la felina seguía sin subir, el celular del general no mostraba aviso alguno de que la hibrida pudiera haber escapado, de hecho la mostraba aun dentro de la casa

Impaciente y también un tanto preocupado, el general se levanto de la cama para salir de la habitación, caminando hasta el pasillo donde observa a la felina envuelta en una bata de baño, comenzando a jugar con un pequeño hilo como todo felino lo hacia, aquella imagen era demasiado tierna como para ser interrumpida, por lo que el general no hizo movimiento ni sonido alguno, solo se limito a observarla en silencio, jugueteando le hace un oyo a la bata, esto no le molesto para nada al moreno ya que era demasiado tierno todo lo que estaba haciendo, por lo que imposible para el general que se enojara

Sigue observándola por mas tiempo, hasta que observa como intenta subir pero la herida en su pie le hace imposible, haciendo que la felina comience a gritar, en ese entonces sale de entre las sombras del pasillo el moreno — no necesitas llamarme general, solamente dime Eagle, ese debe ser un nombre que puedes recordar, gatita — le menciona el moreno mientras baja los escalones acercándose a la joven, inclinándose frente a ella para tomarla con mucho cuidado entre sus brazos, levantándola del piso subiendo los escalones cuidadosamente con ella en sus brazos, subiendo hasta la recamara para luego dejarla reposando sobre la cama

Se sienta al borde de esta para revisarle de mejor forma el tobillo, va entonces por el botiquín tomando una venda y con ella comienza a rodear el tobillo de la felina, presionando con algo de fuerza el vendaje para que pudiera resistir los movimientos de la gatita, ya que sabia perfectamente que esta no iba a mantenerse quieta por mucho rato, por esa manera necesitaba un buen soporte en su pie para no empeorar la situación — necesitas guardar reposo gatita, no te pido que estes todo el dia en cama, no lo haras, pero al menos por un par de días trata de no estar saltando de edificio en edificio, yo controlare a los policías para que no se acerquen donde tu estes, pero no me lo compliques y trata de no moverte mucho —

Dice serio mientras termina con el vendaje, guardando el sobrante dentro del botiquín, después de esto comienza a cerrar las ventanas y apaga las luces, metiéndose a la cama al lado de la felina, cubriéndolos a ambos con una gran sabana, el general se recuesta quedando de frente a la gatita — me canse te intentar hablar contigo, es una perdida de tiempo tratar de convencerte con palabras — le dice serio para luego abrazarla pegando el cuerpo de la felina al del general, comenzando a besarle los labios al inicio de forma suave, para luego hacerlo mas apasionadamente, metiendo la lengua dentro de su boca, al tiempo que las manos del moreno se posan sobre las nalgas de la felina, apretándolas con firmeza, pegándola mas a el, haciendo que los senos de la gatita se presionen contra el pecho del hombre
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Re: Los Marginados

Mensaje por Gray Wolf el Lun Abr 10, 2017 5:06 pm

Ella se había asustado, sintió como se le erizaba el pelo de la nuca. El hombre apareció de la nada y esto hizo que ella intentara retroceder, como uso la parte de su cuerpo lastimada se quedó quieta debido al dolor y cerro un ojito. El moreno bajaba las escaleras con una elegancia y presencia que incluso a la gatita le parecía interesante, era incluso más varonil de lo que recordaba, aun lo veía como una pantera sigilosa, fuerte, hipnotizante. Su presencia le afectaba de una manera tan deliciosa que ella daba gracias al dios que fuera, por dejarla estar ahí. Una vez estaba tan cerca se inclinó para tomarla entre sus brazos, ella no dijo nada, sólo se sonrojo cerrando los ojos, abrazándolo del cuello, con miedo de que la soltara. Aquel camino fue demasiado corto para ella, el sueño de estar en su pecho oliendo su perfume la relajaba de alguna manera que ella no conocía.

La dejo en la cama, con sus ansias de seguir cerca, el calor que su cuerpo emanaba, le gustaba.

-Au-Se alertó un poco cuando él tomo su lastimado pie, veía como apretaba con una venda su tobillo, le dolía, se quejaba sonoramente -¡Duele!- exclamo intentando aguantarlo, puede ser que no doliera tanto pero ella no soportaba el dolor por más mínimo que fuese.

-¡Qué! ¿Entonces para qué salgo? ¿Sabes al menos cómo sobrevivimos en las calles? No me pidas que me quede quieta en un lugar donde da igual si vivo o muero- Cruzo los brazos, mirando al techo, por un instante ella repitió sus palabras en su mente, se tapó la boca completamente sonrojada, ladeando el rostro – Es decir… no quiero estar aquí tampoco, quiero que me saques este chip, no quiero ser tuya- hizo una boquita de patito, mientras hacía un pequeño puchero. Él no dijo nada, guardo todo, aseguro la casa, apago las luces y los arropo. Ella pensó que se iba a dormir, podía verlo en la oscuridad, su cabello blanco le parecía muy bello, era un contraste muy llamativo con su piel morena. Ver sus delicados labios le parecían apetecibles. Comenzó una guerra en su interior, deseaba saborearlos nuevamente.

Escucho sus palabras, lo cual la hicieron sonreír de manera casi altanera.

-Qué bueno que lo entendiste. Es una pérdida de tiempo- en esa instante la abrazo, pegando su cuerpo al de él de una manera que ella misma se estremeció, coloco sus brazos en su pecho para intentar detenerlo pero tampoco hizo un gran esfuerzo, no podía evitar admitir que le encantaba -¡Suéltame!- levanto un poco la voz mirando sus ojos fríos. El contrario la miro seriamente sólo para besarla. La fuerza de voluntad de la pelirroja se cayo a pedazos.

Saboreo su sabor, mientras olía su aroma tan varonil, poco a poco fue más demandante, por lo cual ella intento complacerlo, cerrando los ojos, así al menos sentía que disfrutaba más de su sabor, el simple hecho de sentir sus dedos apretándose en su piel, la estremecían. Una vez estas bajaron hasta la parte de sus glúteos a través de la bata de baño, apretándolas hasta que su entrepierna se presionara en su virilidad. La había sorprendido por lo cual sus brazos reaccionaron alejando su torso, avergonzándose al mismo tiempo.

-¿Qué…? – tartamudeo, nerviosa, sonrojada -No… digo… no- su boca no articulaba una sola oración coherente, eso la había tomado por sorpresa. El simple hecho de ser él quién la provocaba funcionaba, su entrepierna nuevamente se mojaba, su piel se erizaba, sus pezones se volvían sensibles en un segundo. Lo único que pudo atinar era sus brazos que lo intentaban alejar en vano.

Ella lo anhelaba, por un lado, deseaba volver a ser suya, experimentar algo así era tan irreal, sentir como algo entra en su interior hasta el fondo, rozando sus paredes vaginales, una sensación que nunca antes había sentido. Una vez dejaba de doler era excitante, incluso su cuerpo sentía la necesidad de lubricar estando eso dentro. Por el otro, estaba en los brazos de uno de los seres más odiado en su comunidad, el ser que ella repudiaba incluso desde niña. Ahora que era adulta, renegaba al hecho de que era una adicción para ella.

Se sorprendió al notar que estaba jadeando, la excitación había llegado a tal punto que su cuerpo no podía respirar con facilidad, sus mejillas estaban sonrojadas. Le agradaba la idea de que no era la única que deseaba al otro. Parecía que él también quería penetrarla y ella quería que entrara.

-Dije que era la última vez. Nunca dije que quería ser tu mujer- levanto la voz para hacer que parara -Es decir… yo y tu no… podemos -musito con mucho esfuerzo, cerrando los ojos mientras se mordía la lengua con cierta fuerza, lo quería -Además… dijiste que querías descansar- intento cambiar el tema, tal vez si lo convencía no se enojaría con ella, tal vez así no sería tan doloroso si él desistía – Ya es muy tarde y tengo lastimado mi pie…- se excusó, ella jamás había necesitado de eso, pero si con eso conseguía que él no se sintiera rechazado, aunque lo era; y quisiera abrazarla para dormir, lo haría.

-Yo… vine aquí a la fuerza ¿Por qué debo dormir en tu habitación? – susurro avergonzada, si él no estuviera tan cerca no se le haría tan difícil rechazarlo, se moría por masturbarse, ahora estando con él ansiaba algo más -Estás demasiado cerca- admitió completamente roja, inundándose de su aroma, de su colonia, se tapo la boca y la nariz en el proceso. El timbre de su voz era algo que la hacía temblar, sus brazos tan seguros la seducían, sentirlo tan cerca la estaban haciendo caer en su deseo y era algo que ella no quería sentir, pero no podía evitar.
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Re: Los Marginados

Mensaje por The Bad Wolf el Vie Abr 14, 2017 11:17 pm

Estando tan cerca de la felina, el general podía notar lo nerviosa que esta se ponía con dicha cercanía asi como con sus palabras, la felina buscaba cualquier excusa para intentar molestarlo o hacerlo cambiar de parecer con respecto a las palabras dichas con anterioridad, algo que por supuesto no iba a suceder — tengo una cierta idea de como viven ustedes en las calles, esta es tu casa y no necesitas marcharte en el dia si no quieres, de hecho preferiría que pasaras menos tiempo fuera, en especial por aquel sujeto que esta matando hibridos — menciona serio con una real preocupación en sus palabras, ya que el sabia lo peligroso que podría ser algún asesino en serio, aunque solo se encargara de atacar a hibridos, pero para su mala suerte la persona de quien se había enamorado era uno

— No interesa si tu no quieres… ya eres mia, asi que ese chip no se moverá de tu cuerpo sin importar cuanto lo pidas — menciona serio mirándola a los ojos para después besar nuevamente sus labios, deslizando sus manos de las nalgas de la felina para ir hasta las piernas de esta, frotandoselas y sujetándolas con firmeza, acomodándola mejor junto a el, pegándola a un mas, pasando una de las piernas de la joven felina sobre las caderas de este, de esa forma la entrepierna de la pelirroja quedaba juntada con la del moreno, quien para esas alturas ya tenia una erección de un tamaño considerable, la cual se asomaba por el bulto de su ropa interior, pegando dicha erección en la entrepierna de la pelirroja

La joven felina continua poniendo cuanta excusa se le cruzara por la cabeza para que el moreno se alejara de esta y termianra con sus intenciones de ir mas alla, de nuevo… pero el moreno no parecía prestarle mucha atención a estos hechos, ya que sus manos seguían recorriendo el bien formado cuerpo de la felina — no necesitas aceptar para ser mi mujer, si yo digo que lo eres, entonces con eso es suficiente para que lo seas — hace una pequeña pausa en las caricias para mirarla fijamente a los ojos, llevar su mano a la mejilla de la hibrido y acariciarla suavemente, tocándole el mentón y un poco del cuello con el dorso de su mano, una suave caricia.

Al haber acabado con la mayoría de sus recursos hablados, la joven recurria a usar las palabras del propio general en su contra, a lo cual este la observa sonriendo de lado — ¿desde cuando te importa lo que yo diga? Puedo estar cansado y a los pocos segundos no estarlo, tienes muchas cosas que conocer de mi, pero tranquila, tienes toda una vida para hacerlo — dicho esto coloca su mano directamente en la entrepierna de la felina, sintiendo la calides asi como lo humeda que se encontraba dicha zona intima, comenzando a pasar la punta de sus dedos por sobre los labios vaginales de esta, llenándose de aquel fluido resbaladizo y viscoso producto de la excitación que tenia en esos momentos la pelirroja

— Estare mucho mas cerca — el general en esos momentos toma de las caderas a la pequeña gatita levantándola de la cama, la acomoda entonces sobre este pero de forma invertida, haciendo que el rostro de la pelirroja quede sobre el miembro de este, quien se lo descubre de inmediato dejando a la vista la gran erección, aquel miembro duro y firme palpitante, mientras que por el otro extremo, la entrepierna de la felina había quedado cerca del rostro de Eagle, no tanto debido a que la pelirroja es de una estatura inferior, pero lo suficiente para que sin problema alguna, el moreno comience a jugar con la vagina de esta, frotando sus dedos contra el clítoris asi como los labios vaginales de la pelirroja, para luego meter con cuidado su dedo índice dentro de la vagina de esta, al tiempo que con su otra mano la coloca en la nuca de la gatita y comienza a hacer que el rostor de esta se frote contra el miembro del moreno —chupalo — ordena el general a la gatita mientras mueve un poco el dedo dentro de esta
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Re: Los Marginados

Mensaje por Gray Wolf el Sáb Abr 15, 2017 2:57 pm

La caricia de él era tan suave que era completamente irreal para la pelirroja, la había tranquilizado un poco, es que en su psiquis eso solo ocurría en las historias antiguas, donde la unión de un apareja era integra. Ella conocía las leyendas de su raza, todos las compartían “Lo quiero demasiado” pensó. Por un momento se imaginó en un bosque mágico, él vestido de guerrero y ella una simple alma del bosque, mirándose fijamente. Quería escuchar el “vivieron felices por siempre” y era algo que de inmediato ella rechazo.

No podía aceptarlo y negó con la cabeza, cerrando los ojos mientras sus mejillas ardían de lo sonrojada que se encontraba. La mano traviesa del contrario se dirigió a su sexo, lo cual ponía en evidencia lo excitada que se encontraba. Sorprendida, trayéndola a la realidad, intentaba separarse. El problema era que había dos cosas que no podía vencer, su deseo y aquellos fuertes brazos que la aprisionaban.

-Eagle- murmuro casi con una voz de súplica, la segunda vez que decía su nombre y esta vez bien, estaba tan jadeante, temblorosa al sentir sus manos pasar por su cuerpo, estremeciendo su ser entero. En un movimiento la puso en inversa, arriba de él, se había sorprendido de lo fácil que era para él manipularla, ahora él jugaba con sus dedos en su vagina húmeda, y la tomaba de la cabeza para restregar su rostro en el miembro palpitante y caliente, llenando su mejilla, labios y mentón del líquido preseminal; ordenando que lo metiera en su boca.  

-No…- jadeo una vez sintió que entraba uno de sus dedos en su interior, sus mejillas se llenaron de lágrimas, no era porque se sentía triste, sino porque había una lucha que no podía ganar -Yo… te dije que no volvería a pasar- Algo en ese movimiento ajeno en su interior hacía que sintiera placer, uno que no podía evitar -Esto no está bien- musito lamiendo la base del tronco con su lengua, no podía evitarlo, pronto el sabor de su miembro embriago su boca, deslizándose hasta la punta para lentamente introducirlo en su garganta. Dejo que se divirtiera con su esófago, aun cuando daba arcadas y derramaba lagrimas llenando de saliva su falo. Aquel líquido se deslizaba incluso por sus testículos, mojando la cama.

En un momento de cordura pensó que si ella realmente no quisiera le hubiera mordido y alejado, pero no lo hizo, lo trataba con dulzura, dejaba que maltratara su boca, le excitaba que él la usara. Llena de indignación porque ella misma se contradijo aprovecho para separarse, una vez este se confío, el problema es que se cayó de la cama y se lastimo ahora la muñeca, no tanto como la pierna, sólo había sido un golpe aislado.

- ¡Auch! Estuvo cerca- murmuro esto puesto que le faltaba muy poco por terminar, él no lo sabía pero ya había tenido un orgasmo ese día -¡Basta! Esto no esta bien sabes… Si… quise que fueras mi primer hombre, pero pensé que no te volvería a ver después de eso…- retrocedió lentamente arrastrándose para no lastimarse más – Tú estás burlándote de mí ¡Te dije que no habría segunda vez! ¡Eres un niño consentido! – lo señalo con el dedo índice, mientras se recuperaba, jadeando, intentando mantener el control, tapándose con la bata, aunque no estaba segura que él pudiera verla con la luz apagada -Si, eso eres. Seguro eres un hijo de papi rico, acostumbrado a tener lo que quieras y usar a quien se te dé la gana. Pues yo tengo más voluntad ¡te gane! Jajajaja- Coloco sus brazos en su cadera orgullosa. Intento molestarlo con el fin de que se le bajara el libido, ella no quería perder contra él. Sabía que él tenía todas las de ganar, el hecho de que fuera tan fácil para él hacerla sucumbir la humillaba de una manera personal, que en si no lo hacía responsable a él.

-¡Sólo quiero saber la información de ese ser que nos asesina! Drake… debe de saberlo cuánto antes- menciono sin pensar, sólo no quería pensar en lo que estaba a punto de pasar, no quería mostrar sus ganas de sentirse suya, quería dar a entender que era ajena a la situación, además el mencionado era él más fuerte del grupo, puesto que era licántropo y él podía ayudar a proteger a los demás -Necesito ir con él… necesito verle… - musito cambiando de tema, mientras se ponía de pie, por una parte estaba maldiciéndose, él moreno la hacía sentir un placer tan físico, emocional y psicológico que hasta parecía pecado. Por otro lado, se sentía satisfecha de pensar que le habría ganado, era como una lucha en su psiquis, ambos eran competitivos.

-No vuelvas a tocarme… deja de decir que soy tu mujer por una noche de placer… No sé con cuantas chicas te has acostado pero este cuento se acabó aquí… los finales felices no existen… no voy a convertirme en tu amante. Sólo fue una sola noche… pervertido, zoofilico- ya no se le ocurrió que más decir. Ella si podía verlo en la oscuridad, era hermoso, su torso, sus brazos, su rostro, sus ojos. Su personalidad, el cual definitivamente la había conquistado y después noto los atributos que tenía.

Empezó la culpa. Ahora se maldecía, su miembro viril que era capaz de cortarle la respiración al introducirse en lo más hondo de su garganta, el sabor que saboreaba aún de su sexo, el olor de su ser que impregnaba sus fosas nasales “¿Por qué me pongo así con un humano? ¿Por qué mi corazón late con tanta fuerza y tengo unas ganas incontrolables de meterme en su cama? ¿Por qué?” Sólo quería tomar su ropa y marcharse, pero no hizo ningún movimiento más hasta que un trueno volvió a caer en el piso -Me marcho- musito, regañándose nuevamente.
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Re: Los Marginados

Mensaje por The Bad Wolf el Dom Abr 16, 2017 12:40 am

El general se encontraba disfrutando plenamente del cuerpo de aquella hermosa felina, pasando sus dedos por la zona mas intima de esta, cuando escucho como finalmente luego de mucho tiempo, esta la llama por su nombre — después de todo aprendiste mi nombre o mejor dicho, finalmente lo dices — menciona haciendo referencia a que en realidad ella nunca olvido su nombre, puesto que solo una vez se lo había dicho, luego de aquella vez la felina en mas de una ocasión se la había pasado cambiándole tanto el nombre como el apellido, pero Eagle a pesar de eso, no había vuelto a repetir su nombre — tienes buena memoria, Elizabeth —

Le menciona su nombre, ahora ambos se encontraban en la posición del sesenta y nueve — tienes lindo nombre, no te molestes en preguntar como lo se, esta ciudad me pertenece, son pocas las cosas que escapan de mi control — menciona serio para luego continuar dedeando la vagina de la felina, metiendo y sacando aquel dedo jugueton cada vez mas rápido, penetrándola una y otra vez, acercando de vez en cuando su rostro a aquella zona para pegar sus labios contra la vagina de la pelirroja, dando largas lamidas sobre los labios vaginales de esta, para después aprovechar la cercanía y optar por sacar el dedo, únicamente para que otra parte de su cuerpo ocupe aquel lugar, la lengua del general

Aquella travieza lengua se metia en los rincones mas profundos de la joven, rodeando todo el interior de esta, en busca de abarcar lo mas posible que fuera aquel pequeño orificio tan personal e intimo, el cual únicamente el había probado, el general se encontraba tan ensimismado en dicha tarea, disfrutando al máximo de aquello, que fue tomado por sorpresa por la gatita, quien también devoraba con devoción el miembro del moreno, por tal razón este pensó que no era ya necesario seguir sujetándola, por lo que se descuido confiándose y la solto de la cabeza, la reacion de la felina no fue inmediata, pero si pasado un tiempo esta aprovecho la situación para salir, llegando a tropezarse lastimándose un poco su muñeca

Mientras la joven retrocede, esta comienza a hablar una vez mas, palabras tan cansinas para el moreno, no por el hecho de sentirse insultado, si no por que eran tan repetitivas que terminaban por fastidiarlo, el general se pone de pie tranquilamente parándose frente a la felina — mi padre es rico, eso es cierto, estoy acostumbrado a tener lo que quiero, también es cierto, pero no por causa de mi viejo, todo lo que tengo lo logro por mis métodos, no me importa que tan sucios o bajos sean, mientras pueda tener lo que deseo — admite frente a la joven, no le importaba ser tachado de cobarde, manipulador, tramposo, por razones como esas es que su padre solia dar preferencias a su hermano menor

— Mi voluntad de conseguir lo que quiero es lo que me a llevado a donde estoy, asi que no te confundas gatita — la toma del mentón mirándola — tu voluntad nunca será suficiente para vencerme — se pega un poco mas llegando a hacer que la felina se recorra hacia atrás, hasta que el espacio para esta se ve reducido a la nada cuando la espalda de la pelirroja toca contra la pared, en ese momento el general coloca ambas manos al costado de la cabeza de Elizabeth — un hombre como yo no se rebajaría a tener una amante, tu eres mi mujer y estoy cansado de decírtelo, asi que grabalo bien en tu cabeza… por eso mismo me gustaría decirte que o quien esta acabando con los de tu raza, pero aun no se nada —

Dice mirándola a los ojos, no mentia y de cierto modo eso le causaba frustración, por que un loco estaba suelto en su ciudad y el no tenia idea de quien podría ser — lo que si se, es que no voy a permitir que alguien te haga daño, me eh enfrentado a seres que ni siquiera puedes imaginar, asi que no me austa quien este haciendo eso, si alguien te hace el mas minimo daño, lo hare pedazos — menciona serio observando a la joven para luego besarla apasionadamente una vez mas, tomándola de las caderas para que se pegaran ambos cuerpos, el miembro del hombre se posiciona entre las piernas de la chica, quedando atrapada por sus muslos, haciendo que el tronco superior de su pene se comience a frotar contra los labios vaginales de esta asi como su clitoris
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Re: Los Marginados

Mensaje por Gray Wolf el Dom Abr 16, 2017 12:00 pm

Los híbridos no suelen decir su nombre, es como una tradición muy antigua donde el nombre era sólo cuando eras parte de un grupo. Una especie de ritual donde los mismos integrantes de las pandillas respetaban y cuando había un extraño evitaban decirse por ese preciado nombramiento. La vida en su antiguo hogar era muy diferente y mucho más espiritual de lo que se podía creer. Eso será para otra historia.

El hecho de que el general supiera su nombre la había estremecido, escuchar su voz demandante y profunda pronunciar cada silaba casi le sacaba el aire. Era tan especial como aterrador, su corazón latió con tanta fuerza que chocaba contra sus costillas. Ahora, tan acorralada como se encontraba psicológicamente como emocional no supo que más hacer cuando este se levantó de la cama, acercándose. Ella se aferraba a su bata en la parte de su pecho mientras aspiraba con profundidad.

No se movió, se quedó en su lugar mirando a los ojos fríos de aquel hombre que tanto le encantaba, estando tan cercas y con las palabras que él había nombrado se dio una idea de que le podría hacer a ella si no cedía a sus deseos. Trago saliva, en vez de atemorizarla, le gustaba, su corazón latía con tanta fuerza que ni ella podía entenderlo. Eso podría ser una amenaza, pero en su psiquis era una declaración de amor. Una enferma declaración.

-¿Esto es una broma?- musito, no podía creerlo, agacho solo un poco la mirada y entonces las ásperas y frías manos de Eagle la tomaron del mentón. Una acción dominante, pero a ella se le hacía una de las caricias más tiernas que le habían hecho, el contacto con los ojos, la comunicación por esas ventanas entre seres para ella era mucho más espiritual, más sincera, más certera que todas las palabras juntas dichas por él. Una vez le informo que su voluntad era más fuerte que la suya. Sus lágrimas cayeron. El bombeo de sangre era demasiado intenso, sus emociones eran tan fuertes que salieron de sus ojos. No era por tristeza, desesperación, felicidad, ternura o miedo. Era simplemente amor.

En un movimiento observo que él se acercaba a ella, lo cual provoco que retrocediera, sin quitarle la vista de encima. Una vez sintió la pared, noto que no había escapatoria y él hizo un ademán de que así lo era cuando la acorralo con los brazos en la pared. Aspiro aire sonoramente, bajando la mirada solo un poco mientras intentaba comprender lo que estaba pasando en ese momento.

-¡No los soy!- levanto la voz, mientras cerraba los ojos con fuerza, completamente avergonzada “Soy tu gatita” pensó, deseaba decirlo pero en vez de eso escucho las palabras más alarmantes. Ni el mismo general de la policía sabía nada al respecto del asesino, lo cual, la hizo pensar que era un hibrido -Ustedes siempre toman por alto lo que hace un hibrido ¿No es así?- le contesto un poco fría, aunque era un pensamiento que se le salió -Lo que ustedes no puedan hacer yo lo haré. Por qué los humanos son lentos y si es algo que no representa para ustedes valor, lo pasan por alto. Son inútiles- expreso con frialdad, tampoco es que le pareciera adecuado hablar de eso.

Aunque la presencia de ese hombre la hacía mojarse al instante, aun cuando estuviera enojada o triste su sexo siempre iba a responder a él. Así que realmente no se podría decir que se arruino el momento.

La manera en cómo él puede hacer que ella se sorprenda a cada instante hacía que todo girara, de molesta a feliz, de triste a asustada, nada tenía sentido “Acabo de jurarme lealtad y protección” se había sonrojado, era cómo en los libros donde el caballero le promete a su damisela que nadie la dañaría. La enterneció.

Cada vez estaba más impresionada “Tal vez sea mentira todo esto y no me importa ahora” reflexiono una vez sus labios se tocaron, ella sintió el suave toque de piel, creyó que sería un beso suave o tierno. El problema es que fue demandante, tanto que su cuerpo empezó a lubricar nuevamente, pronto el miembro enorme del general se colocó entre sus muslos muy cerca de su vagina, para rosarse con ella mientras se masturbaba con esa parte de su cuerpo.


-No, te dije que no- levanto la voz completamente roja, avergonzada, jadeante, estremecida, todas esas cosas que ella sentía eran contrarías a lo que decía y no lo podía evitar, odiaba perder -No puedes tenerme cuando quieras. Yo debo de darte luz verde- dijo con esfuerzo, su vagina estaba muy empapada y su clítoris estaba sensible, ese miembro estaba rozándose contra ese punto que ella no podía evitar que se sintiera bien. Coloco sus manos contra su pecho, tenía la posibilidad de enterrar sus garras en su pecho para lastimarlo y huir. No lo hizo. No quería hacerle daño.

-Ngh... mmm... ahhh-Se mostró tan delicada aun cuando estaba jadeando, sus puños intentaban alejarlo, empero no tuvo éxito, su fuerza jamás se compararía con la de él. Comenzó a soltar gemidos sonoros que intento contener con su mano, sus pies pronto se pusieron de puntitas (Bueno realmente un pie, el otro estaba lastimado) estaba oscuro, su bata estaba levantada y de sus muslos escurría su excitación.

-¡No!- levanto la voz intentando apartarse, estremeciéndose y entonces simplemente paso, termino en un orgasmo que ella tuvo que callar con ambas manos, su cuerpo temblaba, llenaba de fluidos el falo del general. Estaba roja, avergonzada, nerviosa, cansada. Sus lagrimas salían, llenas de timidez, agradecia que estaba oscuro, que el no pudo ver su rostro cuando recibia placer o siquiera terminar.

-Eres un tonto. Si sigues… serás un violador… respeta mi autoridad sobre mi cuerpo, policía de pacotilla- reclamo con las manos sobre su boca, jadeante, intentando separarse. Estaba apresada en la pared por el cuerpo del contrario, no le sería nada sencillo salir de ahí - ¡No puedes hacer lo que quieras!- estaba gritando porque no soportaba la vergüenza de haber terminado, estaba completamente roja, incluso sus orejas lo estaban -¡Suéltame! ¡Quiero irme! No seré de un humano nunca, nunca - empezó a hacer berrinche, estaba a poco de ser penetrada y se notaba lo mucho que le gustaba la idea se sentía abochornada. El problema es que aparte de su herida, también estaba cansada, estaba jadeante, había tenido dos orgasmos en unas horas. No había manera en que ella pudiera huir y lo sabía, aun así se mostraba tan segura de si misma.
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Re: Los Marginados

Mensaje por The Bad Wolf el Lun Abr 17, 2017 10:28 pm

El falo del general continuaba frotándose contra la vagina de la felina, causando mucha fricción entre ambos órganos sexuales, la gatita se comenzaba a agitar con cada segundo que esto se prolongaba, el general por su parte también se encontraba disfrutando bastante de aquel momento, las suplicas de la felina por que esto terminara caian en oídos sordos, puesto que Eagle no hacia nada por detener dichas acciones, ya a esas alturas el general se había acostumbrado de cierto modo al comportamiento tan a la defensiva de Elizabeth, quien pese a que su cuerpo demostraba lo contrario, esta insistia en no sentir nada por el moreno ni tampoco en querer continuar con aquel acto que apenas estaba comenzando

— Tu vagina me esta dando luz verde ahora mismo, es imposible no notar lo excitada que estas, esto te gusta tanto como a mi, no importa cuanto lo niegues o trates de ocultarlo, tu cuerpo es completamente honesto con sus deseos — comenta serio mientras baja un poco sus labios hacia el cuello de la joven, besándolo suavemente frotándolo con sus labios para después empezar a hacer uso de su lengua, comenzando un recorrido con esta de su cuello hasta sus hombros, mientras el miembro se frotaba cada vez con mas rapidez, asi mismo también ejerce un poco mas de presión contra sus labios vaginales

Debido a todo esto únicamente era cuestión de tiempo para lo inevitable dada la sensibilidad de la felina, esta comenzó a tener un orgasmo, el general pudo darse cuenta de esto debido a los abundantes fluidos que emanaron del interior de la pelirroja, llenándole todo su miembro de esa lubricación — te lo dije, tu puedes tratar de ocultar todo lo que quieras tus deseos, pero tu cuerpo es imposible que lo haga — menciona para luego inclinarse un poco frente a la gatita, causando que su rostro quedara a la altura de la entrepierna de esta, por lo cual acerca el rostro hasta que sus labios chocan con el clítoris de la pequeña, besándolo suavemente para luego reincorporarse

Ya nuevamente por completo de pie frente a la felina, este toma con cuidado la pierna de la pelirroja donde esta lastimada, se acomoda bien con su miembro colocándolo en la entrada de este y aprovechando la gran lubricación de la felina, termina por penetrarla completamente hasta el fondo, aun sujetándola de la pierna comienza con los movimientos de vaivén propios del sexo, moviéndose rápidamente de atrás hacia adelante, el general sabia que no podía moverse demasiado fuerte debido a que la felina aun tenia lastimado su pie, por lo que debía ser cuidadoso, no iba a permitirse que por dejarse llevar por sus deseos, esta saliera lastimada, eso es algo que haría un animal, dejarse guiar por su instinto y Eagle distaba mucho de serlo

Sin embargo el general decide ahora tomar la otra pierna de Elizabeth con fuerza, levantándola de esa forma, dejándola suspendida por los aires, siendo sostenida únicamente por sus fuertes brazos, comenzando a penetrarla mas fuerte en esa posición, facilitándole el hecho de usar mas las fuerza y no tener que estarse preocupando por la herida que la pequeña felina tenia en su tobillo, ya que al estar en ese modo, su tobillo quedaba flotando sin tener algún contacto. El general la tiene bien sujeta, sin permitir que esta fuera a caerse, mientras la penetra en esa posición cada vez mas rápido y mas fuerte, este la vuelve a besar en los labios apasionadamente, pegándola un poco mas a el mientras las penetraciones continúan — el único que tiene aquí autoridad soy yo, mi gatita — le dice susurrante para después empujar con fuerza su miembro hasta el fondo de su vagina
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Re: Los Marginados

Mensaje por Gray Wolf el Mar Abr 18, 2017 5:22 pm

Jamás pensó que su cuerpo la traicionaría, que sus sentidos fueran capaces de jugarle una mala jugada tan cruel como esa…. O simplemente no creyó que ese peliblanco diría algo sobre su orgasmo. La pelirroja se tapó la boca con ambas manos, no podía evitar sentirse pequeña entre los brazos de aquel moreno, sus mejillas estaban rojas, sus ojos muy abiertos. Él podía leerla como un libro y no estaba segura si era algo que le gustara. Sus lágrimas salieron de la nada, mientras temblaba, él sabía todo de ella, su nombre, lo que era, sus deseos. No podía ocultar nada, se sentía tan vulnerable en sus manos y odiaba adorar esa sensación de ser de su posesión.

Estando en shock este se inclinó de tal manera que pronto su aliento lo sentía en su monte de venus. Sorpresa, beso su clítoris el cual estaba sensible.

-¡Ahh!- saco un gemido. Temblaba, una vez él se puso de pie dio un brinco. Por un instante quiso ser parte de la pared e iba a salir corriendo, empero, el tomo la pierna que poseía su tobillo lastimado. La levanto aprovechándose de su elasticidad felina -¡No!- levanto la voz al ver como acomodaba su gran miembro en su entrada húmeda y palpitante -¡Para!- ella creyó que su vagina no daría paso al gran miembro, que dolería como la primera vez. Sin embargo entro con facilidad gracias a la excitación y lubricación -¡Ahhhh!- No se dio cuenta cuando se deslizo hasta que fue demasiado tarde. Las paredes vaginales abrazaban al miembro del contrario con fuerza, chupándolo hasta que por fin lo sintió en el fondo, justo en la entrada de su útero.

Sus lágrimas caían como perlas, mientras temblaba mirando como sus cuerpos se habían unido, una vez más. No pudo evitarlo. Dirigió sus ojos acuosos a los fríos del general, admitiendo mentalmente que él tenía razón “Realmente… soy suya” pensó, sintiendo como salía para volver a entrar, ella tenía que pararse de puntitas, tenía que aferrarse a su cuello para no recibir todo de golpe, le dolía, no estaba acostumbrada pero no por ello dejo quiso dejar de recibir el gran falo.

-¡Duele!- grito, tragando saliva para aliviar la resequedad de su garganta al gritar de esa manera, no podía dejar de soltar un gemido cuando este golpeaba por dentro -Ahh… ahh… Eres muy rudo- cada vez hablaba con menos volumen, mientras sus mejillas rojas se humedecían de lágrimas, de su boca caía un hilo de saliva, su cuerpo empezó a sudar.

-¿Q… qué haces?- raspo con su aliento al ver como levantaba su otra pierna, obligándola a empalarse, le dolía que llegara hasta el final -No… duele- se aferró a su cuello para evitar que lograra llegar hasta su útero, levantando un poco la cadera, por supuesto que le dolía, siempre es así al principio, entendía que debía acostumbrarse. A pesar de sus esfuerzos, el empezó a penetrarla con más fuerza, era incluso bestial la manera en cómo la estaba tomando. La tenía suspendida en sus brazos, recargada en la pared con la bata del baño abierta (debido a las embestidas) Pronto su miembro golpeaba con tanta fuerza su interior que llegaba a la parte más dolorosa. Una cosa curiosa es que se mojaba aún más.

-¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Duele!- comenzó a gritar, sintiendo como su vagina no podía hacer nada para evitar ser penetrada, estaba siendo deliciosamente violada -¡Para!- jadeo, pero él no hacía ni un ademán de que se detendría, pronto le costaba respirar, sus pechos rebotaban ante el movimiento de manera brusca. Su tobillo empezó a sentir cierta incomodidad debido al ajetreo, nada grave. Entonces ocurrió, su tercer orgasmo se hizo presente, contrayendo sus paredes vaginales, bañándolo de sus líquidos sexuales.

-Ya… por favor- suplico la pelirroja por primera vez, nada natural en ella, tal vez si estaba siendo demasiado para su inexperta vagina. Ladeo el rostro, pegada a la pared mientras mantenía los ojos cerrados, la boca abierta, inhalando y exhalando con rapidez -No más…- musito, aunque su vagina decía otra cosa, su piel se estremecía, sus oídos se llenaban de la voz jadeante de aquel hombre tan masculino -Mmm…. nghhhh- Pronto el cuarto orgasmo la inundo el cual fue ahogado por sus manos. Se moría cada vez de vergüenza, lo disfrutaba, incluso que golpeara su matriz empezó a gustarle.

-Ya no… puedo… por favor… haré lo que me pidas…- intento negociar soltando su cuello debido a su poca fuerza, incluso sus brazos temblaban -Es mi segunda vez… - jadeaba entre gemidos, suplicando que la escuchara, no quería repetirlo, era vergonzoso para ella que jamás había cedido ante nada, ni nadie -Mi cuerpo… no soporta por tanto tiempo, recibir ese pedazo tan grande en mi interior me volverá loca… no puedo con la fuerza que me penetras…- derramaba lagrimas mientras lo decía -No tengo la misma experiencia… es… injusto…. No tengo la misma resistencia- se tapó los pechos al notar que estaban al aire. Tal vez por pudor o para evitar que el los vea rebotar. Pronto el quinto orgasmo se hizo presente, el cual ella no pudo contener -¡Ahhhhh! ¡Ahhh!- grito con fuerza, sintiendo como sus músculos vaginales apretaban el gran miembro del mayor.

-Por favor… no… no… ya serán 6- intento inútilmente empujarlo del pecho, no podía hacer nada estando al 100% mucho menos estando así de cansada -Es mi segunda vez… es demasiado- coloco su nudillo en su boca. No había notado que había dicho la verdad, que hubo un orgasmo más que el no provoco y no sabía si él lo iba a notar. Pronto sus paredes vaginales le avisaban de un séptimo, sus lágrimas seguían cayendo como si fuera un rio, mirándolo piadosa a los ojos.

Gotas de sus fluidos comenzaron a caer al piso.
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Re: Los Marginados

Mensaje por The Bad Wolf el Mar Abr 18, 2017 11:04 pm

La joven estaba recibiendo mas de lo que podía contener, las embestidas del general eran demasiado rudas para la joven felina, quien como no dejaba de repetir, era apenas la segunda vez que lo hacia en su joven vida, ella pedia clemencia y calma al moreno, pero este se encontraba ensimismado en aquel acto tan placentero que difícilmente se habría detenido, aunque tampoco era una bestia, sabia contenerse, por lo que si bien no disminuye la velocidad asi como la fuerza de las penetraciones, tampoco opta por hacer lo contrario, asi que mantiene un ritmo constante, con la esperanza de que la felina pronto pueda acostumbrarse al ritmo de las penetraciones, aunque las sacudidas eran tan fuertes que aquella bata no duro manteniéndose cerrada

El estar con la bata abierta, hace que los bien formados senos de la felina quedaran completamente expuestos, un hecho que no paso desapercibido por el hombre, sus frios ojos se centraron en aquel par de pechos para luego llevar su rostro hacia estos, atrapando los pezones de la joven entre sus labios, comenzando a succionarlos y chuparlos con fuerza, pero claro al mismo tiempo siendo cuidadoso, por lo que solamente usaba sus labios asi como eventualmente la punta de su lengua para pasarla por sobre los pequeños pezones de Elizabeth, pero siempre cuidando de no llegar a usar sus dientes, no quería causarle algún daño, menos ahora que se encontraba en una etapa bastante vulnerable, delicada y herida

No paso mucho tiempo antes de que la pequeña felina tuviera ya un orgasmo mas, admitiendo a los pocos segundos que ya para ese momento era su sexto, Eagle hizo cuentas mentales rápido, pero no cuadraba su cuenta, según el no habían sido tantos, pero en ese momento no se iba a poner a cuestionar las matemáticas de la gatita, en ese momento lo único en lo que se iba a enfocar era en seguir disfrutando de su pequeña, por que pese a que esta ya no pudiera mas, el general aun no terminaba, le faltaba poco, pero aun tendría que soportar la pequeña unos minutos mas las fuertes e intensas embestidas del general de cabellos blancos

El general la sujeta con mucha firmeza — será mejor que te prepares mi gatita, esto será un poco fuerte, pero tranquila, sere cuidadoso — le comenta para luego darle un suave beso en los labios, seguido de ese beso tan suave y amoroso, el general comienza a penetrarla con fuerza, empujándole hasta el fondo su gran miembro, pero no solo era que entraba hasta el final, si no la fuerza con la que lo hacia, a eso le sumaba la velocidad, sujetándola muy bien para que no se fuera a caer o resbalar, el albino la penetraba con tanta rapidez que los senos de la pequeña se contoneaban de un lado a otro, un espectáculo que claramente el moreno estaba disfrutando, puesto que las penetraciones no cesan, gracias a la lubricación de la felina; el general podía darse el lujo de penetrarla con tanta fuerza, ya que esto evitaba que la joven fuera lastimada por dicha fuerza, al resbalar sin problemas en el interior de su intimidad

Esa intensidad y fuerza causa que el moreno no pueda resistir por las tiempo, por lo que comienza a correrse en el interior de Elizabeth, llenándola por completo de su semen, ya cansado pero aun sujetando a la gatita, el general la lleva hasta la cama recostandola suavemente en esta para luego hacer lo propio recostándose a su lado, le da un suave beso en los labios de buenas noches para luego pasar a arroparse ambos con cobija que se encontraba al lado — dulces sueños mi gatita, te has ganado un descanso, disfrutalo— le dice susurrante para luego abrazarla pegándola a el, pasando a dormirse a los pocos minutos juntos, abrazados y desnudos, ya que Eagle le quita la bata a la pelirroja dejándola a un costado

Por la mañana antes de que el sol salga, Eagle se levanta tratando de no despertar a la gatita, pero esta vez no era para irse a trabajar, en esta ocasión quería compensarla por lo pasado la noche anterior, debio de haber sido muy duro para ella despertar sola y con un periódico donde hablaba de que este tenia una novia, además, Eagle no quería regresar esa noche solo para encontrar nuevamente sus muebles destrozados. Eagle baja hasta la cocina preparando algo de café asi como leche caliente, unos huevos estrellados junto con pan tostado bañado en una pequeña porción de mantequilla, todo un desayuno completo, el moreno lleva todo esto a la recamara dejándolo en una pequeña mesita al costado de la cama

Se acerca a la gatita dándole un beso en la mejilla para luego empezar a sacudirla con cuidado — despierta ya pequeña gatita perezosa — le dice bromeando sacudiéndola un poco mas — es momento de desayunar, te traje el desayuno a la cama, pero no es algo que podre hacer todos los días, sin embargo… supongo debo disculparme por lo de la primera vez, no debi haberme ido de esa forma… en fin, comamos que esto se enfriara — le muestra los huevos estrellados junto con la leche caliente y el pan tostado, el desayuno por su parte para Eagle era idéntico, la única variante era la bebida, ya que el moreno en lugar de leche caliente, tenia su café negro muy cargado, para poder despertar con energía y ahcerse cargo de todos los pendientes que tenia por hacer ese dia
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Re: Los Marginados

Mensaje por Gray Wolf el Lun Jun 19, 2017 11:44 pm

-¡Basta! No…- musito sus labios mientras caía de su comisura una gota de saliva, resbalando traviesa por su cuello, sus lagrimas no se quedaron atrás, caminaban sobre su mejilla fundiéndose con el sudor de su cuerpo. Cada vez que era golpeado su estomago ella soltaba un quejido mientras su entrada ya le ardía, estaba temblorosa, asustada y sumamente extasiada. El acto tan insoportablemente placentero se incrementaba hasta que simplemente cerro los ojos y ya no supo que más paso con ella.

No hubo tiempo, en un instante recupero su cordura, una voz masculina la traían de vuelta a la vida. Sólo pudo sentir que alguien la movía, sus ojos se habían abierto con lentitud mientras se movía suavemente, entonces encontró a aquel moreno que le había probado que ya era suya. Sus mejillas se sonrojaron mientras una avalancha de escenas la rodeaban.

-Oh… yo…- por reflejo aparto la mirada mientras él le hablaba sobre el desayuno “¿Comida? ¡Anoche me atacaste! ¿Quién puede pensar en comer en un momento como este?” su estómago rugió, lo que provocó que se pusiera aún más nerviosa.

-No tienes que hacer estas cosas… ser tan amable conmigo…- musito mientras hacía que su cabello rojizo tapara su rostro con la intensión de que en ningún momento notara lo avergonzada que se encontraba -No tienes por qué pensar que soy una chiquilla llorona- empezó a jugar con el dedo en sus piernas -No es como si tomara a mal que no estés y con ello hagas a un lado tu trabajo… no me gusta intervenir en tu vida ni que intervengan en mi camino…- de inmediato tomo la comida, estaba muy antojada por lo que estaba viendo, se veía delicioso -Pero muchas gracias por pensar en mi- dicho esto comenzó a ingerir sus alimentos con mucho gusto, sonriendo alegremente, aunque sus lagrimas caían de repente -Es lo segundo más delicioso que he probado en mi vida- musito mordiendo el pan tostado calientito.

Pasaron algunos minutos mientras la pelirroja había terminado, se bañó, se lavó los dientes y se vistió con una camisa grande de Eagle que acomodo conveniente en un vestido, un vestido muy corto. Una vez salió del baño miro al peliblanco y arrugo el ceño.

-Eagle… No sé si esto es un capricho o sólo intentas limpiar tus pecados. Si sólo quieres coger conmigo…- se sonrojo de inmediato al recordarlo, se quedo congelada por unos segundos antes de continuar -Esta bien pero no será gratis. Prometiste protegerme… y darme de comer así que es un trato justo… pero no vendré aquí cada noche – cruzo los brazos dando media vuelta, estaba completamente roja, ella estaba loca por él, aun así, era orgullosa no le gustaba el hecho de que él hubiese ganado.

-¡Jamás me enamorare de ti!- levanto la voz cruzando los brazos en su estómago como si estuviera conteniendo esas mariposas que querían irse volando con la presencia del moreno.
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