Los Marginados

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Los Marginados

Mensaje por Gray Wolf el Lun Mar 20, 2017 12:47 am


Una pelirroja se encontraba en un callejón oscuro, estaba entre los peores lugares para vivir, había que estar muy listos para cualquier situación, los asesinatos transcurrían, los robos, entre otras cosas que no se quieren decir en voz alta. Había prostitutas en cada esquina intentando convencer a clientes de que disfruten de sus servicios. Sin embargo, la chica de la que hablamos no hacía nada de eso, por ahí vivía. Tan tranquila estaba recostada arriba de un enorme muro, mirando el cielo azul, decorado con nubes. Se acariciaba los labios suavemente, sus ojos rojos felinos recordaban a ese oficial, aquel que la había pateado y despertado de su siesta. El final tan interesante donde ella lo cubrió de pintura blanca… después el inesperado, apasionante y desesperado beso.

Elizhabet:


Aunque sabía quién era ese policía, era temido por todos en la ciudad por ser uno de los oficiales más duros y crueles, estaba lleno de prejuicio, odiaba especialmente a seres como ella, mitad animal, mitad humano. Ella no tenía orejas de gato, tampoco cola, pero tenía las habilidades de uno, una gran flexibilidad, agilidad, garras, colmillos, visión nocturna. Lo cual ayudaba mucho en sus fechorías. Vivía en una zona marginada, por lo tanto tuvo que aprender a sobrevivir.

-¿Elizhabet?- La pelirroja de cabellos largos volteo a ver a quién le había hablado, se trataba de una chica un tanto más joven. Esta había brincado de techo en techo, ella era también mitad gato, tenía cola y orejas de animal. Tenía que disfrazarse cuando iba a trabajar, se trataba de su hermana, no de sangre, pero cuando uno vive en las calles debe buscar una especie de refuerzo. En ese caso, aquella que siempre la regañaba en sus travesuras, la que siempre hacia las cosas bien, era Melany. Quien tenía el cabello rojo y corto, como el pelaje de su cola y orejas, unos ojos azules muy llamativos -Te estaba buscando por todos lados ¡Esta por aquí el cazador!- la más chica estaba alterada, mientras agachaba sus orejitas, informando algo que la mayor ya sabía.

Melany:


-¿Enserio?- pregunto seria, aun embobada por aquella escena. No es que fuera su primer beso, pero si fue el primero que fue significativo, un estremecimiento calo su espina dorsal.

-¡Si! Tenemos que irnos de aquí, quieren barrer la zona- alerto la de cabello corto, al ver que la otra no respondía le pico la mejilla -¿Me estás escuchando?- pregunto curiosa la menos, entonces simplemente miro hacia frente, colocando sus manos sobre sus piernas.

-¿Drake lo sabe?- respondió la pelirroja, haciendo que la menor asintiera y saludara como soldado, levantando un poco los labios - ¿Eve?- Volvió a asentir con la cabeza la de pelo corto -¿Celeste? ¿Nazz?- otra afirmación la hizo suspirar -¿Qué han sabido de Lolita?- pregunto, lo que provoco que el ambiente fuera demasiado pesado, para ambas.

-No hemos sabido nada de ella…- bajo las orejas y puso su cola entre las patas, la más joven. Elizhabet entrecerró los ojos arrugando el ceño, apretando la quijada con molestia, dejando ver sus colmillos.

-No tiene sentido, ella era humana, seguramente le vieron el ojo biónico ¡Hijos de puta!- recrimino mirando al piso, estaba convencida de que fue secuestrada.

-No… no hables de ella en pasado- murmuro con un nudo en la garganta Melany, cuando la de cabello largo noto que estaba a punto de llorar, la abrazo con fuerza, acariciando su cabeza.

-Perdón, tienes razón. Ya hubiéramos sabido algo- la tranquilizo, acariciando sus hombros para reconfortarla. Volviendo la vista al cielo, recordando aquel beso fugaz, ese hombre seguramente era el “cazador”. Ese beso que él le robo la había sacudido de tal manera que no podía dejar de pensar en él. La había cautivado y la sorprendió, podía haber sido encerrada en sus brazos y él la dejo ir ¿Por qué?



En otro lado de la ciudad una adinerada jovencita de cabello negro y ojos rojizos miraban al gran General de la Fuerza Nacional, su nombre Anastasía Briselle Ovren, ella estaba enamorada de ese hombre por tres razones, era muy masculino, le parecía sumamente hermoso y sobre todo, tenía mucho dinero. Estaba en el jardín de su casa, un enorme patio lleno de rosales, ella apenas había llegado de una escuela prestigiosa y super cara de la zona. Se enorgullecía mostrar su uniforme, quería que notara que ella era un buen partido para él. Era Heredera de una de las corporaciones más poderosas del país.

Anastasia:


-Mi padre ha hablado con la Señora Violeta, quiere unir las empresas, pero ella parece ser un poco obstinada. Al parecer no le agradan las políticas que practicamos en este hogar lo cual es una lástima- menciono la adinerada tomando té junto con una de sus tantas amigas que estaban a un lado de ella -Al parecer está a favor de los híbridos…- la palabra “Hibrido” era una forma despectiva, aunque educada de referirse a seres mitad humano, mitad algo. Encogió los hombros escuchando las palabras de sus amigas que parecían espantadas, realmente ellas eran los borregos que siempre alagaban y le daban la razón a la más rica aunque no la tuviera.

-Pronto vendrá a nuestro país la hija de uno de los hombres más adinerados del mundo, Leonor, todos me han dicho que es una chica un poco extraña. Aunque creo que solo son rumores, yo era “extraña” cuando fuimos a los campos a ver la producción del agave- volvió a encoger los hombros, quería impresionar al hombre de piel oscura que tenía frente a él. Ella se había embobado con sus ojos claros desde el primer momento que lo vio.

-Lo que me desanima un poco es que Ana, la hija del presidente del corporativo de la empresa “Vividen” al parecer no está del todo bien, la mandaran a un centro psiquiátrico, bueno, entiendo que tienen ya 3 hijos más, me imagino que hombres de negocios no tienen tiempo para cuidar a sus hijos- coloco un mechón de cabello detrás de su oreja -Es un poco triste- todas sus amigas asintieron y despotricaron su opinión sobre lo irresponsable que eran los padres de la tal Anita.

-Bueno, dejemos de chismes. Es un poco duro pero el Señor Wingheart vino para otra situación ¿Quiere que le demos fondos para poder limpiar la zona de los “híbridos”? ¿Verdad? Mi padre quiere que me encargue de esto, cree que es lo mejor que yo vaya haciéndome responsable- le sonrió dulcemente, tomando un poco de té -Estaba pensando que matarlos es un poco drástico, creo que ellos no tienen la culpa de haber nacido de esa manera… así que se me ocurrió si sería mejor encontrarles un hogar- las demás chicas se sorprendieron, alagando a la pelinegra, lo cual ella responde con una sonrisa -Podríamos hacer una subasta y ganar hasta un poco de dinero. Creo que hay muchos clientes que disfrutarían de un espécimen único- ladeo ligeramente la cabeza mirando los rosales -Así recuperaremos lo que hemos gastado, el punto es que el dinero se mueva y vuelva. Aunque no entiendo a las personas que quieran a un ser así, entre gustos se rompen géneros y eso vende- Volvió la vista al mayor, sonriéndole dulcemente esperando su respuesta. La sirvienta del lugar le trajo el trajo que había pedido el peliblanco con mucho respeto.
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Re: Los Marginados

Mensaje por The Bad Wolf el Mar Mar 21, 2017 12:46 am

Eagle se encontraba de visita en la cada de una chica adinerada, la razon de la visita era principalmente para conseguir fondos poder continuar asi con su busqueda de una ciudad libre de hibridos, normalmente de quien recibnia esa ayuda era de su padre Vulture quien era un adinerado hombre de negocios, sin embargo desde hacia un tiempo Vulture decicio retirarle su apoyo financiero, por tal motivo el general se veia en la penosa necesidad de ir donde aquella familia de adinerados, era una situacion que no le gustaba para nada, no solo por el hecho de pedirle ayuda a alguien de quien practicamente no conocia gran cosa, si no que ademas no le agradaban ese tipo de personas burgueses y presumidas, algo bastante ironico dado que el propio Eagle era un gran egocentrico

El hombre de piel morena y cabellos blancos seguia escuchando aunque con mucho fastidio a Anastasia, Eagle no tenia ningun interes en las historias o chismes de la mujer, solamente queria el dinero y largarse de ahi — entiendo que para usted los hibridos pueden parecer una buena inversion, sus amigos deben considerarlos como mascotas exoticas, pero esos animales son mucho mas peligrosos de lo que cree y ademas son unos ladrones, cuando alguien romple la ley deben estar dentro de una jaula — comenta serio mientras camina por el jardin junto al monton de chicas y Anastacia — ustedes resguardadas en estos palacios, no tienen conocimiento de como son en verdad esos hibridos, yo eh pasado muchos años detras de ellos y estos de aqui, si, solo son ladrones, no causan grandes problemas —

Menciona serio deteniendose en seco observando fijamente a Anastacia colocandose a un lado de esta — pero fuera de esta ciudad existen animales mucho mas peligrosos, si no detenemos a estos que solo son ladrones, entonces estaremos invitando a asesinos entrando aqui, se que no querra que un hibrido lobo por ejemplo, irrumpiera en esta linda casa y asesinara a todos, por eso necesito no solo el dinero, si no que se me de plena libertad para usarlo acorde a las necesidades, no existe nadie ademas de mi capaz de lidiar y solucionar este problema — menciona con mucha confianza muy seguro de si mismo, aun tenia muy fresco en sus recuerdos lo que habia ocurrido hacia un tiempo con aquella licantropo, un hecho que habia incrementado aun mas su desaprecio por todos esos animales, desde hibridos hasta mutantes, inconcientemente lleva su mano hasta el area donde la licantropo le habia marcardo.

— Espero contar con la ayuda de su padre y la suya, su seguridad estara bien en mis manos — dice serio mientras sigue caminando llegando a salir del jardin para ir rumbo a la salida — tengo cosas que hacer, asi que por el momento me marcho, recuerde lo que hablamos — comenta sin decir mas y se marcha, tenia prisa por alejarse ya de esas personas, no le agradaban para nada. Eagle vuelve hasta la estacion de policia para ponerse a trabajar en los diversos casos que estaban ocurriendo ese dia, sin embargo su mente se encontraba un tanto distraida, debido a que no podia dejar de pensar en aquel encuentro con la hibrida pelirroja, a pesar de ser una hibrida habia algo en ella que no le desagradaba en lo mas minimo, le resultaba todo lo contrario, bastante atrayente, por eso estaba arrepentido de haberla besado

Asi transcurrio la mayor parte del dia de Eagle, estuvo trabajando hasta tarde dentro de la jefatura, hasta que ya cerca de las ocho de la noche se reporto un robo en un centro comercial muy cerca del lugar donde habia conocido a aquella gatita, por alguna razon el hombre presintio que aquella pelirroja podria estar involucrada en los sucesos, por lo que decide acompañar a los demas oficiales, las patrullas no tardan mucho en llegar al lugar de los hechos, los testigos no podian dar una pista clara, todos decian que habia sido muy rapido por lo que no supieron que paso, igualmente las camaras de muy baja calidad no pudieron detectar mas que manchas borrosas y siluetas, nada que pudiera ser util para dar con los delincuentes, pero no podian estar muy lejos, por lo que Eagle manda a todos los hombres a barrer la zona en busca de algo o alguien, asi mismo tambien Eagle comienza a ir en solitario a las afueras del centro comercial, buscando alguna pista

En ese momento obvserva la silueta femenina de alguien en el techo del edificio, sin dudas tendria que ser la ladrona, asi que usando las escaleras de emergencia, el hombre comienza a subir rapidamente esperando lograr dar con aquella persona, siendo ademas de rapido tambien sigiloso, algo que hubiera sido mucho mas facil si aun tuviera sus poderes, pero desgraciadamente debido a aquel castigo, el moreno era incapaz de producir magia, por lo que debia valerse unicamente de sus habilidades fisicas... despues de unos momentos logra subir hasta el tejado, donde observa la silueta de aquella chica y sin pensarlo le apunta con el arma — te tengo sucio animal, deja lo que estes haciendo, estas bajo arresto por sospecha de robo — menciona acercandose a aquella persona, la cual aun no podia ver del todo bien debido a la oscuridad de la noche
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Re: Los Marginados

Mensaje por Gray Wolf el Vie Mar 24, 2017 4:25 pm


Anastasia observo al hombre irse, ella no tomo a mal sus palabras pensaba que quería protegerla. Se imaginó una novela donde él le juraba protegerla a ella. Sus mejillas estaban rojas, su corazón latía con fuerza y su sonrisa se enmarco. Ella quería estar con él. Por el momento esperaría a que él le marcara. Quería el dinero ¿No es así? Tendría que llamar una vez se diera cuenta que no había depositado aún. Así si le preguntaba el por qué, ella diría que tenía muchas cosas que hacer con otras fundaciones importantes “Así pensará que soy una gran mujer” concluyo la pelinegra, mientras sus amigas le platicaban sobre lo guapo que era el hombre de piel canela.



Una doncella de cabello pelirrojo largo estaba arriba de una cerca, muy cerca de uno de los que iban a robar, ella tenía una habilidad sobrenatural para robar, empero era un lugar de gran seguridad y no podría hacerlo sola. Esperaba a los demás.

Elizhabet tenía la cabeza en las nubes, mirando al cielo, aun recordaba ese beso, algo que internamente se le hacía una tontería “¿Sólo fue un beso? ¿No es así?” cerro los ojos dejando salir un suspiro, necesitaba canalizarse “Si estuviera Lolita, me diría que soy una pendeja y que ponga las cosas en claro y prioridad” se regañó, pero no podía dejar de pensar en los labios del peliblanco, sobre sus manos grandes tomándole de la cintura, llenándola de pintura blanca. Recordaba la fuerza de sus manos rasposas. Aún tenía presente su olor, había ocurrido eso en la mañana, pero ya era de noche y aún seguía tan fresco en su memoria como si hubiese pasado hacia 4 minutos.

Me gusta ese hombre” se admitió, más no se culpaba, se intentaba limitar, el problema no es que le gustara un humano, un “Normal”. Es que era el “Cazador” aquel odiaba a su especie tanto como ella odiaba a los humanos. Por su cabeza pasaron miles ideas “Seria una manera de manipularme para traerlo a mis hermanos” pensó. Eso jamás lo iba a hacer, no traicionaría a sus amigos, empero deseaba ir con él. Algo era absurdamente atrayente.

-Elizhabet- escucho una voz que provoco que volteara, una mujer muy alta y morena la miraba fijamente, tenía el cabello corto, rojo, pero más rosado que ella. Tenía una mancha de nacimiento en sus costados por lo cual todos creían que era una especie de maldición y fue abandonada en la zona más peligrosa de la ciudad. Fue adoptada por Elizhabet por así decirlo, ella se encargó de cuidarla, tenía 5 años menor que ella. Mide 1.90 metros de altura, la pelirroja en cambio 1.74.  

Nazz:

-¿Nazz que sucede?- pregunto con apatía, sin dejar de mirar el cielo, la más alta había notado lo muy diferente que estaba ese día. No podían darse el lujo, en esa situación; de tener la mente por el aire.

-Ya estamos todos- la gatita volteo hacía atrás, la pandilla se encontraba ahí decididos a hacer el robo del mes. Estaba Celeste una chica de cabello azulado, piel blanca, con un aro llamativo y una estrella que giraba sobre su cabeza, sin embargo, ella no podía hablar, era menuda y apenas si media 1.60 . Eve una pequeña de 6 años que realmente era humana, pero todos temían de los híbridos y por tener los ojos tan llamativos fue vendida a un prostíbulo cuando apenas tenía 3 años. La pandilla la rescato. Se encontraba Melany ahí agachando las orejas, a ella no le parecía para nada que fueran a robar. Aunque entendía que no le daban empleo a los híbridos, a ella le costo mucho encontrar uno y era un restaurante de cosplay.
Celeste:
Eve:

-¿Drake? ¿Listo para la acción? -  pregunto la de cabello rojo y largo con una sonrisa.

En el siguiente acto todos habían entrado, gracias a la habilidad de Celeste que hacía que la energía de los objetos electrónicos quedara en ceros por unos instantes, apagando las alarmas. Todos fueron más que nada a lugares de joyería para intercambiarlos en el mercado negro, comida y algunas prendas que iban a necesitar. Una vez las cajas estaban llenas quién se la llevaba eran los más fuertes del grupo, en este caso Nazz y Drake.

Elizhabet por otro lado tomaba algunas cosas pensando en ese peliblanco “Quiero que él sea mi primer hombre” pensó, un poco embobada “Así él seguirá siendo especial para mí. Una vez sea suya, los demás que vengan como sea” intento negociar consigo misma, creyó que tal vez debía drogarlo o algo así.

Todo iba bien, sin embargo, Eve, con su necedad de sentirse útil y la poca supervisión de todos, sobre todo de Elizhabet; había ido a tomar un diamante muy caro, lo cual encendió una alarma especial, muy refinada, el cual enviaba una señal de sonido en vez de electricidad por medio de cables de vidrio. Poniendo en sobre aviso a la policía. Un sonido que solo los híbridos podían escuchar.

-¡Una alarma!- alerto Melany abriendo los ojos con espanto, mientras veía como la pequeña había atrapado al diamante, sonriendo de su logro.

-¡Salgan todos de aquí!- indico la pelirroja mayor. Lo que Drake, Nazz, Melany y Celeste obedecieron, logrando salir a la camioneta que habían robado con antelación. Elizhabet tomo a la pequeña cargándola. Obviamente la niña no entendía lo que estaba pasando, por lo cual sentía miedo, pero no soltaba el diamante por nada del mundo. Desgraciadamente una vez Celeste salió, por la prisa la electricidad volvió a funcionar y las puertas se cerraron con barrotes de hielo reforzado, encerrándolas a ambas.

-¡Elizhabet!- gritaron casi todos al mismo tiempo (Celeste no puede hablar), no se habían percatado que la aludida había ido por la pequeña humana, que obviamente no podía oír al alarma.

-Calma. Yo cuidare de Eve y saldremos de aquí. Llévense la mercancía y recuerden que deben hacer como si pareciera un accidente ¡Vamos! - tuvieron que aceptarlo, no había de otra. Ellos se marcharon.

La adulta camino rápidamente para no ser vista por las cámaras de seguridad, buscando puntos muertos, no había salida, pero sabía que había vías de ventilación. Por suerte había una puerta que la ubicaba en la azotea. Su corazón latía rápidamente mientras tenía en sus brazos a la pequeña Eve que tenía fuertemente los ojos cerrados. Volteo a ver hacia abajo, mirando cuantas patrullas estaban ahí. Varias. Sin embargo, en una especie de camioneta negra se había bajado aquel hombre que le quitaba el sueño, su corazón se aceleró, pero ahora de un ritmo diferente.

El susto de su vida se dio cuando este dirigió su mirada a la de ella, como si supiera que estaba ahí. No sabía qué hacer, retrocedió para mirar por todo el lugar, pronto se encontró con que podría correr por las azoteas, aunque la menor era una niña y su peso era soportable, le quitaba agilidad. Pasaron algunos minutos hasta que escucho una voz. La reconocía y lentamente volteo sin que él viera a la menor que estaba siendo tapada por su cuerpo, puesto que estaba de espaldas.

-Hola abuelo, perdona. Pero no tengo tiempo para jugar- Le sonrió guiñándole el ojo. Era para esconder lo muy preocupada que estaba.

Rápidamente dio un brinco arriesgándose a recibir un balazo cubriéndose con algunas paredes para ir corriendo de tejado en tejado, su agilidad le ayudaba mucho pero no era exactamente fuerte, cargar a 40 kilos no era fácil y pronto se iba cansando. Hasta que uno de esos techos se desplomo cayendo con Eve entre sus brazos. Su tobillo se había torcido. Estaban ahora en la planta baja cuando hacía unos minutos estaban en el techo de un tercer piso, la caída había sido dura. La niña quedo inconsciente, tal vez fue demasiado el susto. La pelirroja sentía que ya casi la atrapaban e hizo una revisión rápida. No tenía un solo rasguño.

De sus cosas saco cinta de Aislar. Le amarro las muñecas y pies. Le tapó la boca para evitar que esta haga algo y la encierra en un armario todo mocho. Colocando piedras y pedazos de madera para que pareciera que fuese imposible que ella colocase algo ahí. Estaba segura que Drake la podría ubicar, era licántropo, su olfato la identificaría en poco tiempo, además de que estaban muy cerca del escondite donde ellos vivían.

-¡Maldita sea!- se quejó al intentar ponerse de pie, había pedido mucha energía. Se acerco a la sala, era un desastre total, estaba sangrando de la cabeza, esperaba que no le diera una contusión. Si, se había lastimado mucho rodeando a la chiquita con sus brazos, protegiéndola de cualquier golpe. No solo fue la caída si no, los restos que habían caído con ella “Que mala jugada destino, ese no era el momento” pensó, suspirando, poniéndose de pie para salir por la ventana.
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Re: Los Marginados

Mensaje por The Bad Wolf el Vie Mar 24, 2017 10:53 pm

El general observa como si intuicion no le fallo y de hecho se trataba de la misma hibrido pelirroja, aun asi el albino no dudo en apuntarle en la cabeza firmemente con su arma, pero tal parecia que la chica sabia que no le dispararia por lo que se lanza a la huida, enseguida Eagle toma su radio mientras comienza la persecucion detras de la joven, gracias a sus antiguas aventuras cuando tenia poderes, habia adquirido una gran condicion fisica, mejor que cualquier entrenamiento mortal le hubiera podido dar, pero aun asi su agilidad no se equiparaba con la de la felina — estoy en persecusion, tengo a dos hibridas, hagan una formacion alrededor de la zona, quiero a todas las malditas patrullas disponibles, no quiero que se escapen... una cosa mas, disparen solo a las extremidades, las quiero vivas... o al menos a una — lo ultimo lo dice una vez apagado el radio para que los demas no lo escuchen, rapidamente las patrullas comienzan a mobilizarse siguiendo las ordenes de Eagle, en cuestión de minutos el sonido de las patrullas se vuelve ensordecedor, todo a varias calles de distancia se encontraba rodeado de automóviles policíacos.

Poco a poco la distancia entre la hibrido y el general se iba alargando, hasta que para su mala fortuna, el techo de uno de aquellos edificios se vino abajo, aquel gran ruido fue imposible de ocultar, Eagle se movio lo mas rapido posible, pero sus hombres le llevaban ventaja al estar en tierra, por lo que estos llegaron primero, apuntando enseguida a la pelirroja con sus armas de fuego mientras la rodeaban, al poco momento hizo su entrada Eagle, los hombres se apartaron dejandole entrar, mientras el moreno la observa con frialidad, notando la herida en su cabeza y su tobillo dañado, ninguna herida de bala, todas aquellas heridas indicaban que fue por la caida, sin embargo estaba ella sola, no se veia a la otra hibrido — falta una mas, no debe estar muy lejos, busquen alrededor — le ordena a sus hombres, haciendo que la mayoria salga del edificio buscando dar con la otra hibrida que el general les habian encomendando, quedandose en el edificio solo dos hombres mas junto a la pelirroja y el albino

— Tu suerte se acabo y necesitaras mas de nueve vidas para salir de esto — le coloca las esposas y luego la toma en sus brazos cargandola para sacarla del edificio, la coloca en la parte trasera de su camioneta recostandola con cuidado aprovechando que nadie lo veia, ya que los otros dos sujetos estaban en una patrulla detras del auto, el general entonces emprende la marcha al hospital con una patrulla siguiendolo, ambos encienden la sirena para que les abran el paso, gracias a eso no tardan en llegar al hospital, donde valiendose de su poder hace que la atiendan enseguida y que ademas le permitan estar en todo momento durante la operacion, donde le suturan la herida en la cabeza y luego pasan a recostarla en una de las camas del hospital, con sus brazos esposados al metal de dicha cama, Eagle se queda al lado durante toda la noche, le habian dado fuertes sedantes a la hubrido para que pudiera dormir sin moverse y asi evitar que se abrieran las costuras en su cabeza, ademas de que claro el estar esposada le podria dañar las muñecas si hiciera inconcientemente un movimientos brusco.

Por la mañana uno de sus hombres fue a llevarle una taza de cafe al general quien apenas estaba despertando y le pide a su hombre que se quede en la sala de espera, Eagle da un sorbo a su cafe y luego deja caer un par de gotas del cafe caliente sobre el cuello de la hibrida — ya es momento de que despiertes — se coloca frente a la cama observandola friamente desde esa posicion — esta vez no tienes forma de escapar, estas en mis manos y te espera una eternidad en una jaula como el animal sucio que eres... pero... — el hombre se acerca a la licantropo colocandose al lado de su cama, la observa fijamente y besa de nuevo sus labios, la besa apasionadamente aprovechandose de esa situacion, metiendo su lengua dentro de la boca de la pelirroja haciendo que se froten contra la suya, besandola de ese modo por varios minutos para luego alejar lentamente su lengua, dejandose ver un fino hilo de saliva que salia de ambas lenguas

— Te dare la oportunidad de escapar, solamente uno de mis hombres esta aqui, el se encuentra armado y tiene la orden de dispararte a matar si intentas escapar, yo me marchare dejando libres tus esposas, pero te quedaras en la cama — comenta con seriedad su plan a la hibrido sabiendo que en esa ala del hospital no se encontraba alguien mas — diez minutos despues de eso, estando yo lejos, haras un escandalo, el guardia ira hacia ti y tu lo atacas por sorpresa, matalo si quieres no me importa, tu escaparas y listo... un plan tan simple que hasta un animal podria entenderlo — menciona sonriendo de lado al tiempo que va sacando de su pantalon las llaves de las esposas — pero... a cambio, necesito que me devuelvas el diamante, de otro modo tu escape se vera como un fracaso mio, pero si recupero el diamante, entonces a nadie le importara el paradedor de un animal como tu — comienza a rebuscar entre las llaves cual es la correcta para abrir — tienes hasta la media noche para traer contigo el diamente, en el callejon donde nos conocimos, si no te presentas... me encargare de torturar a cada sucio animal que vea para sacarle informacion y luego lo matare, sin importar si me da informes tuyos o no, tarde o temprano mataria a un amigo tuyo, simple probabilidad —

Ya con la advertencia hecha, Eagle abre las esposas de la hibrida, pero las acomoda de forma que a simple vista no se note que estan abiertas — diez minutos — le dice y se marcha hacia la sala de espera donde uno de sus hombres esperaba — debo ir a atender asuntos mas importantes, quedate con ella y recuerda, si intenta escapar disparale a la cabeza — da la orden para luego salir del hospital, se monta sobre su auto y comienza a conducir lejos de ese lugar, relamiendose los labios al recordar el beso de la chica — por que tenias que ser un maldito animal — dice molesto recriminando la raza de la pelirroja, pero se aleja rapidamente del hospital
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Re: Los Marginados

Mensaje por Gray Wolf el Sáb Mar 25, 2017 5:02 pm


Elizhabet no podía huir, estaba rodeada y lastimada. Su agilidad se había ido por la borda, rezaba porque nadie encontrara a Eve. Ella estaba sentada, recargada en la pared, arrugando el ceño, quejosa ante el dolor de sus heridas. Entre los cañones de armas había aparecido el hombre que provocaba que su pulso se acelerara. Algo pasaba con su presencia que dejo de importarle estar presa por unos instantes.

Toda esa nube rosa desapareció por completo, él había nombrado que otra chica estaba con ella. Lo que aumentaba la posibilidad de que buscaran a la niña “Cierto, él odia a mi especie” razono ladeando ligeramente el rostro con obstinación.

Le tomo de las muñecas que de por si estaban lastimadas, obligándola ser esposada sin hacer algún movimiento, era muy frágil una vez le ponían la mano encima, aunque tenía una agilidad envidiable. Pensó que la arrastraría por el piso, en vez de eso la cargo como si fuera una especie de princesa. Volvió a respirar su aroma, algo en él hacía que se excitara de solo ser tocada por las manos ásperas y morenas del contrario. Incluso la coloco con cuidado en su camioneta ¿No hubiera sido mejor ir en una patrulla? Había manchado de polvo y sangre el asiento, no mucha, pero si gotas de su frente.

Una vez la llevaron al hospital la atendieron casi de inmediato, la esposaron en la camilla y la sedaron, en todo ese tiempo no tuvo conciencia de lo que le estaba pasando. Se quedó ahí hasta que todo se volvió oscuro. Hasta el día siguiente, sintió un calor en su cuello, era muy caliente, pero no al punto de quemarla. No estaba del todo bien para reaccionar de otra manera. El olor a café impregno sus fosas nasales. Abrió los ojos lentamente, ya era de mañana. Lo noto por la ventana. Al parecer dejaron su ropa puesta, debía saber que no querrían gastar muchos recursos en ella, solo saturaron y vendaron. Volvió la vista a quién estaba.

Al verlo intento levantarse en vano, sintió el tirón de sus ataduras. Su labio inferior temblaba ante la situación y el coraje que sentía, ahora era víctima de ese sujeto… y lo disfrutaba, por alguna razón cuando le dijo que estaba en sus manos fue de lo más atrayente. Definitivamente en ese instante hubiera querido ser ella estando encima de ella. Empero abandono esa fantasía. Sabía cómo era ser esclava de seres que odiaban a los híbridos y él era uno de ellos.

-¿Pero qué…?- fue callada casi de repente, el general se había acercado para besarla, el sabor era a café con una neutralidad deliciosa, algo corría por su espina dorsal y llegaba hasta su entrepierna. Su corazón bombeo fuertemente sangre. Había cerrado los ojos disfrutando del momento hasta que el contrario simplemente se alejó. Miro fijamente esos iris tan fríos, como si buscara algo, que le dijera que si podría ser lo suyo.

Después era como si ese beso fuera de paso. La pelirroja encogió ligeramente los hombros escuchando su plan, creyó primero que quería rescatarla, aguardar las apariencias, era un hombre de gran cargo y entendía que era su bienestar. Sin embargo, dedujo rápidamente que sólo era para sacarle provecho. El beso, escaparse. Ella fácilmente podría escapar regresar con los suyos, pero él la amenazo, matar a todos los híbridos. Sabía que era capaz de eso y más. Mordió su labio inferior mientras arqueaba las cejas.

Pronto empezó a recriminarse, estaba deseando a un humano con tanta fuerza, pero él sólo quería utilizarla. Ella no quería ayudarlo, era un ser que odiaba a los híbridos y eso era más que suficiente para no hacerlo. Sin embargo, tenía razón, ese hombre era capaz de matar.

-Está bien- musito escuchando la última frase, sintiéndose libre de sus muñecas, entrecerró los ojos mirando hacia la ventana “Viejo estúpido. Estoy herida y quiere que me enfrente a un policía armado” arrugo el ceño. Paso exactamente el tiempo que él le estipulo, no ataco al guardia, decidió ir por los conductos de ventilación, en poco tiempo había llegado a la calle. Rápidamente y hasta donde su cuerpo se lo permitía camino despistando a quién fuera que la siguiera. Era medio día y por fin había llegado a su escondite, el sótano de una casa.

La primera que se encontró fue Eve, quién la abrazo con llanto en los ojos, disculpándose, lo que la mayor le acaricio la cabeza y le explico que no era su culpa. Los demás fueron a auxiliarla. Comieron, verificaron sus heridas, incluso la peinaron con un par de trenzas (Celeste no puede hablar), le dieron ropa nueva que ella tuvo que utilizar, no quedaba de otra. Vio la hora, ya estaba oscureciendo.

Ella tuvo que contarles lo sucedido, excepto lo que sentía y que él la había besado. Todos se alarmaron, le aconsejaron que no fuera, pero Elizhabet se había decidido.

-Ese hombre no se anda con juegos. Esto sería adelantar el exterminio. Aun necesitamos recaudar muchas cosas para poder salir de aquí- respondió la felina de cabello largo.

-¿Si es una trampa?- Melany levanto la voz preocupada con el puño sobre su pecho.

-No los traicionare- arrugo el ceño un poco ofendida.

-Lo sabemos, pero siempre has estado con nosotros, no quiero…- explico Nazz quién temblaba ante la preocupación.

-Estaré bien. Siempre lo he estado, ustedes deben de seguir adelante, este yo o no. Ahora ¿El diamante? – pregunto la mayor de todas, lo cual Eve fue renuente de entregarlo, pero la mirada molesta de la mayor la intimido y saco de sus ropas la enorme piedra preciosa, entregándosela -Regresare cuando todo se allá calmado, no se preocupen por mí- les guiño el ojo se encamino a la puerta -No me sigan. Sabré que lo hacen y entonces serán una molestia. Por cuidar de ustedes dejare que me vuelva a atrapar- los amenazo arqueando la ceja, los conocía muy bien.

Eran las 11:55. El dios del clima la castigo con la lluvia. Siendo mitad gata odiaba el agua, pero ahí estaba ella, en el callejón donde se dio ese primer beso tan inexplicablemente seductor. Estaba cansada, adolorida, tenía otra ropa para no ser reconocida, Un short corto, una blusa de manga largas, una gabardina para la lluvia negra con gorrito, unas botas para la lluvia y un paraguas. Además de una bolsa donde tenía lo que el peliblanco quería.

Quiero que sea mi primer hombre, pero parece que me ve más como un señuelo ¿Por qué me beso? Entiendo por qué me dejo ir, quería su diamante… tal vez sólo quiso humillarme” ladeo la cabeza, llenándose la cabeza de ideas para desencantarse “Ese tipo de humillación me gusta” admitió sin reparo, mirando al cielo oscuro, hasta que vio unas luces a lo lejos, un carro acercándose, se estaciono, viendo cómo bajaba el general, su corazón empezó a bombear, se ponía nerviosa a cada paso que daba, se imaginó por un momento en su carro ella acostada y él encima besándose mientras se deleitaba con ella, hambrientos el uno del otro.  

Al parecer estaba solo, aunque eso no significaba que no estaba armado, no dejo que se acercara mucho, estaba a tres metros cuando estiro la mano, estiro la mano con el bolso, temblaba de frío y odiaba sentir las gotas de agua cayendo y mojando su mano.

-3 minutos de retraso -levanto la voz mintiendo, sólo quería que viera el reloj y se quedara en su lugar - Aquí esta lo acordado, ya no te debo nada, esta será la última vez que nos veamos- su labio inferior empezó a temblar, aunque arrugaba el ceño, estaba hablando enserio, no podía tener una relación unilateral con un humano y menos uno que odiaba a su raza -Me largare de tu adorada cuidad de mierda, no pienso ser tu aliada… así que revuélcate en tu gloria, ahógate en centavos, trágate a tus hembras y dejanos tranquilos- siguió sosteniendo la bolsa frente al moreno, temblando, no quería decir tales cosas pero había una pequeña manada que contaba con ella. Sus emociones estaban en segundo plano -Los dos ganamos, viejo- le lanzo el bolso para evitar que se acercara más, estaba herida aún no podía correr o saltar siquiera, no podía confiarse.

-Adiós anciano- bromeo, intentando parecer fresca y sin miedo, si él iba por ella seguro la iba a agarrar y encerrarla en una celda pequeña por toda la eternidad, al no poder moverse con libertad y su falta de fuerza física la dejaban como una presa fácil. Dio media vuelta caminando como si nada, su tobillo le dolía, empero no dejaba que él lo notara.

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Re: Los Marginados

Mensaje por The Bad Wolf el Sáb Mar 25, 2017 8:45 pm

El resto del dia, Eagle se habia encontrado inmerso en su trabajo dentro de la jefatura de policia, buscaba algo de distraccion entre tanto papeleo mientras llegara la cita acordado, en ese entonces habia tenido que soportar llamadas de sus jefes pidiendo respuestas acerca del robo y de la felina que habia escapado del hospital, de este ultimo hecho el se lavo las manos haciendo que toda la culpa recayera en el hombre al que habia dejado a cargo, por lo cual la solucion fue despedirlo, pero ahora si no encontraba ese diamante o a la felina, el despedido podria ser el o al menos degradado de rango lo cual seria peor, ser humillado de esa forma es algo que no se permitiria, por lo que esperaba en que la felina cumpliera con el resto del plan, despues de todo ella habia podido escapar sin problemas gracias a el, gracias al moreno es que se habia escapado de toda una vida dentro de una jaula.

Las horas pasaron y poco a poco la jefatura iba quedandose sola, a nadie le extraño que Eagle siguiera tan tarde, todos sabian que se tomaba muy enserio su trabajo, demasiado la mayor parte del tiempo... cuando faltaba media hora para la media noche, ya todos se habian marchado, asi que Eagle tomo su uniforme con su gran capa blanca y se monto en su automovil, conduciendo por la ciudad no le tomo mucho tiempo llegar hasta el callejon, al bajarse y caminar hasta el interior de dicho lugar, ya se encontraba la pelirroja esperandolo al igual que una inesperada lluvia, antes de que el albino pudiera mencionar palabra alguna, la hibrido comenzo a bombardearlo con todo tipo de palabras y cuestionamientos, mas que nada ataques y uno que otro insulto sutil, para finalizar todo arrojandole el diamente para luego hacer como si fuera a irse

Eagle atrapo dicho diamente inspeccionando que fuera el original y tranquilamente camino hasta la felina, mientras lo hace se desprende de su larga capa blanca, con ella cubre de la lluvia a la pelirrojo mientras la sujeta de la cintura impidiendo que siguiera moviendose, la toma con mas firmeza y la carga en sus brazos — no necesito aliados y si necesitara uno, no recurriria a un animal terco — dice serio mientras sosteniendola en sus brazos la lleva hasta su auto, recostandola de nuevo en la parte trasera de este, para luego colocarse en el lado del conductor y poner los seguros — solo en caso de que intentes escapar, pero estas muy lastimada como para llegar muy lejos si lo haces — menciona igual de serio al tiempo que comienza a conducir por los suburbios, llegando hasta la parte central de la ciudad, donde se encontraban varias residencias de clase media y clase media-alta, entre una de esas tantas casas se encontraba el hogar de Eagle

En una casa de dos pisos con cochera, en la cual se introdujo el vehiculo del general, era donde este vivia... una vez las puertas de la cochera se cerro, este quito los seguros para abrir las puertas, sujetando aun a la hibrida la lleva hasta el interior de la casa — ¿notas lo facil que es hacer lo que quiera? tu no te marchas a ningun lado, si lo hacen los demas no me importa, pero tu no te iras de esta asquerosa ciudad — en ese momento Eagle mete su mano a los bolsillos de su pantalon como si fuera a sacar su arma, pero en lugar de eso saca un juego de llaves el cual le arroja a la hibrida para que esta lo atrape — cada noche de ahora en adelante volveres a este lugar a descansar, has lo que quieras en el dia y la tarde, pero siempre debes volver aquí, la cocina esta al lado, el baño al fondo y en el segundo piso estan las habitaciones — le indica mientras camina hasta la cocina, donde pone un poco de agua a calentar, hasta que a los pocos minutos esta comienza a hervir, con la cual se prepara un cafe, luego de esos minutos sigue caminando por la casa observando aun en la entrada a la hibrido

— ¿Sigues ahi como estatua? ve a darte un baño para limpiarte bien esas heridas, los idiotas del hospital no saben soturar bien una herida ni aunque les pongas un arma en la cabeza... yo mismo tendre que hacerlo, pero primero limpiate bien, ya te dije donde esta el baño — dice mientras da un sorbo al cafe y sube hacia los escalones, deteniendose a medio camino para darse la vuelta — no te vayas a resbalar en el baño... gatita — le sonrie de lado para luego darle la espalda y terminar de subir los escalones metiendose a su habitacion, donde toma asiento en el escritorio para continuar con el trabajo que no pudo terminar en la jefatura, dejando la taza a un lado, aunque dicho trabajo era mas un pretexto, solo estaba investigando criminales con conexiones magicas, de algun modo encontraria a alguien que pudiera ser capaz de devolverle su poder, aquel que le habia sido arrebatado todo por culpa de la licantropo que lo marco.
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Re: Los Marginados

Mensaje por Gray Wolf el Dom Mar 26, 2017 12:40 am


La pelirroja apenas llevaba unos 15 pasos, el ruido ensordecedor de la lluvia había evitado que escuchara como el peliblanco se acercaba a ella. Volteo. Al realizar tal acción miro tan de cerca al “Cazador” que se asustó y soltó la sombrilla. El contrario la tapo de la lluvia con su capa y la abrazo de las costillas, justo debajo de sus grandes pechos, levantándola del piso por unos centímetros, sus mejillas estaban sonrojadas al instantes “Es muy fuerte” pensó, eso la seducía y al mismo tiempo la llenaba de pánico, el hombre más peligroso de la cuidad la tenía apresada.

-¿¡Qué!?- Pataleo, quería zafarse, pero este seguía avanzando a pesar de su oposición obvia -¡Suéltame! ¿Qué demonios te crees? - No podía moverse mucho, estaba herida, por lo que su resistencia había sido reducida. Entonces la subió a su camioneta en la parte trasera, ella debajo, él encima, su corazón latió a mil millas por segundo, por un instante sintió su peso encima de ella, estremeciéndola. No duro mucho el momento, él había entrado, cerrado la puerta con seguro electrónico he ido al asiento del conductor para arrancar el vehículo.

Intento abrir el vehículo, no podía, intento romper el vidrio, se dio cuenta que era blindado. Su corazón latía con miedo y atracción “Era una trampa, me van a encerrar… ¡Moriré en una celda!” pensó buscando una manera, podría atacarlo, pero herida como estaba no saldría viva… además no quería matarlo. Era una ladrona no una asesina. Hasta que noto que no era el camino a la prisión. Estaba en una de las mejores zonas de la cuidad. Había varias residencias que ella admiraba por la ventana.

Llegaron a una casa muy grande, bella y con una cochera automática que se abrió y los dejo entrar. Una vez se cerró la salida, subieron los seguros y el peliblanco bajo. Elizhabet bajo casi en desesperación, pero este la tomo de la mano, llevándola al interior de su casa. Escucho su voz “¿Piensa que necesito su permiso para irme? Este tipo… ¿qué hace?” observo como el mayor sacaba algo de su ropa, sintió peligro y cerró los ojos encogiéndose los hombros.

Tin, tin.

Los ojos rojos se abrieron mirando las llaves, las cuales él le dio en las manos. Estaba perpleja, no lo entendía “¿Qué venga aquí cada noche?” pestañeo, estaba completamente muda, su cabeza empezó a funcionar a una gran velocidad, no lo entendía “¿Piensa que sólo con decirme que lo haga…? ¿Lo haré?” negó con la cabeza, no podía comprenderlo del todo “¿Me quiere como animal doméstico?” Ella observo el lugar lleno de figurillas de cristal, todo olía a Eagle, estar en su vida la extasiaba “¿Intenta humillarme?” se preguntó, aunque se hallaba sonrojada “Me gusta esta humillación” admitiendo eso miro sus manos. Hasta que la voz masculina la asusto.

- ¿Limpiar mis heridas? - musito, le gustaba pensar que él se preocupaba por ella, la ilusionaba de cierta manera “¿Se habrá dado cuenta que me gusta? ¿Soy tan obvia?” una especie de terror la lleno. Este le dijo una frase que la hizo voltear y ver su sonrisa fue algo inexplicable “Él… ¿él me dedico una sonrisa?” se sonrojo, retrocediendo un poco, una vez este se subió recupero su color natural.

Cara de Elizhabet cuando lo vio sonreír.:


-No soy una gata domestica- hablo de la nada y le mostro el dedo medio una vez se aseguró que se había marchado. No lo podía creer, todo lo que paso era tan irreal “Este tipo es demasiado consentido. Si cree que me quedaré sólo porque su majestad lo ordeno, es un idiota” hizo una trompita mirando de reojo a su alrededor “¿Y si me va a torturar hasta decirle la ubicación de nosotros?” Empezó a entrar en pánico, se quitó las botas de lluvia y el impermeable para no dejar huellas, ella tenía que huir a cómo de lugar. No era buena soportando el dolor.

- ¿Dónde es la salida? - una vez la encontró metió la llave, para su sorpresa, se abrió. En ese instante un trueno cayo estruendosamente, provocando que cayera de un sentón, era una tormenta terrible. Sus ojos se sobren abrieron y temblaba, odiaba tanto el agua como las tormentas al ser una gata. Se mordió el labio inferior arqueando sus cejas. Segundo trueno. La luz se había ido. Ella volteo a ver a las escaleras con temor, era decidir entre ser torturada por el hombre que le atraía o la tempestad.

La puerta se quedó abierta y dejo las llaves en el piso, corrió debajo de la inclemencia, mojándose su ropa, su pelo, su cuerpo entero, sus pechos se enmarcaron con la ropa empapada, sus pezones se pusieron duros notándose rápidamente, su cabello se pegó a su piel, ella estaba lastimada, tampoco es que pudiera regresar rápidamente. Al estar todo enlodado y su pie en mal estado cayo varias veces llenándose de suciedad.

Logro alejarse lo suficiente, estaba en un parque, entro a una pequeña casita que goteaba, pero podía esconderla hasta que la tormenta parase, nadie la vio estaba segura, una vez no había luz todo estaba demasiado oscuro. Temblaba de frío, estaba confundida.

-No, no me encontrará aquí… no puedo regresar… si es una trampa podría ponerlos en riesgo- musito, recordando el aroma del peliblanco, sus manos ásperas, su fuerza, su sonrisa “Quiero que sea mi primer hombre” volvió a pensar.

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Re: Los Marginados

Mensaje por The Bad Wolf el Dom Mar 26, 2017 10:39 pm

Eagle continuaba trabajando en su investigacion, cuando un fuerte trueno se escucho, el estruendo fue tal que la alarma de algunos autos se encendio y claro tambien hubo un apagon, por suerte el moreno tenia un protector en su equipo para estos casos, que le daba siete minutos de electricidad a su computadora, lo cual aprovecho para guardar toda la informacion que hasta el momento habia recabado, ya hecho eso tomo su celular para revisar donde se encontraba Elizabeth, estaba claro que en cuanto le dio la espalda esta habria de escapar, pero lo que la felina ignoraba, es que en el hospital le habian insertado un chip de rastreo dentro de su cuerpo, el cual estaba conectado al celular del general, un pedido especial que habia hecho al doctor que la atendio aquella vez

La felina no estaba muy lejos de ese sitio, por lo que con toda calma bajo los escalones, tomo un impermeable blanco con todo y capucha asi como una sombrilla negra, con esto salio a la calle, caminando sin prisa alguna siguiendo la direccion marcada por el chip que esta tenia, debido a esto fue que no le tomo mucho tiempo llegar hasta aquel parque, la señal mas fuerte venia de una pequeña casita toda abandonada, al entrar lo primero que observa es a la felina en un rincon abrazandose por el frio, cubierta de la lluvia y claro aun herida — no duraste ni diez minutos antes de escapar, pero como vez eres muy facil de encontrar, mirate estas toda sucia, temblando y herida — se acerca a la chica sujetandola del brazo con fuerza sacandola de aquella pequeña casa, toma la sombrilla que traia consigo y la abre para cubrir de la lluvia a la felina, quien ya estaba empapada pero igual de todas formas el moreno la protegia de mas lluvia

Debido a que no habia otra forma de que Elizabeth se fuera con Eagle, este tuvo que cargarla de nuevo, usando unicamente uno de sus brazos para con el otro sostener la sombrilla, seguramente la chica estaria quejandose, pataleando e intentando escapar, pero el moreno la tenia bastante bien sujeta, al entrar de nuevo hasta la casa, deja la sombrilla en el piso y aun cargandola la lleva hasta el baño, cerrando la puerta detras de el, abre la llave caliente de la bañera comenzando a llenarla — para ser alguien que vive en las calles, haces cosas bastante estupidas, si fueras humana habrias muerto hace mucho — comenta serio mientras se termina de llenar la bañera, esparce algo de jabones especiales para crear espuma en dicha bañera y voltea a mirar hacia la felina — ¿no te metereas tu sola cierto? — suspira pesadamente, la toma de las caderas y la arroja hacia la bañera haciendo que algo del agua se salga, para ese momento la luz vuelve a reestablecerse en la zona

— Mojate bien la cabeza para que tu temperatura suba, no me hagas sumergirtela a la fuerza, que lo hare con gusto — dice sonriendole de lado para luego salir del baño, sube nuevamente a la segunda planta buscando entre sus cosas, de su ropa encuentra algunas prendas y una gran bata blanca, con todo aquello en mano baja hasta el baño entrando nuevamente para dejar todo en una pequeña silla junto a la bañera — te quedara grande todo, pero es ropa limpia y seca — se acerca a la chica que esta en la tina y la toma con firmeza del cuello, apretandolo un poco para luego besarla nuevamente a la fuerza, metiendo la lengua dentro de su boca, frotando sus labios contra los de la joven felina, moviendo la lengua en todas direcciones dentro de la boca de esta, alargando lo mas posible aquel beso, pero dado que la sujetaba del cuello, no duro mucho dicho beso para no llegar a causarle algun daño
 
— Cuando termines, sube a la segunda planta, primera habitacion a la derecha, es donde dormiras todas las noches, mi recamara, ire a terminar un trabajo a mi estudio, pero no tardare, por cierto, decidi que ahora eres mi mujer — dice en un tono serio muy confiado de sus palabras, no estaba bromeando en lo que decia, el moreno habia decidido que la felina era suya, no le importaba si esta no opinara de igual forma. Eagle subio a la segunda planta para ir a su estudio, donde se sento frente a su escritorio para continuar con el trabajo que habia dejado pendiente cuando la luz se fue en la zona, ya eran pequeños detalles por pulir, pero asi le daria tiempo a la pelirroja para que terminara de bañarse y seguramente escapara, tenia el celular listo para que en cuanto abandonara la casa este comenzara a sonar, no le molestaria estarla atrapando toda la noche, si asi entendiera que ella ahora le pertenece, entonces estaria dispuesto a hacerlo sin mayor problema.
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Re: Los Marginados

Mensaje por Gray Wolf el Lun Mar 27, 2017 4:51 pm


La gatita miraba el interior del techo, viendo las gotas caer y zambullirse en el charco de agua. Sus pensamientos se estaban volviendo una tortura, estaba entre su intención de salir corriendo y volver a verlo. No podía comprender aquella situación tan peligrosa.

Escucho una voz, algo que hizo sobresaltarla. Volteo a ver de quién era, aunque lo sabía perfectamente, jamás olvidaría ese timbre tan frío y profundo. Se cuestionó internamente ¿Cómo la había encontrado? Era imposible. Tenía los ojos muy abiertos, espantada, preocupada de que él estuviera nuevamente cerca.

- ¿Qué demonios? ¿Cómo…? - no había terminado la frase cuando este la tomo fuertemente del brazo para sacarla de su refugio -¡Au!- se quejó ante el dolor que sentía de moverse tan rápido. Seguía lastimada después de todo. Arrugo el ceño abriendo la boca para quejarse, aunque entonces dejo de sentir los golpes de aquellas gotas. Él la estaba cubriendo, protegiéndola, aun cuando no la soltaba. La escena la había dejado muda, sus miradas se conectaron por unos segundos que ella sintió cómo un enorme bostezo del tiempo. El que su brazo libre la rodeara para levantarla del piso provoco que ella lo abrazara del cuello, escondiendo su rostro en el hueco de su cuello y hombro, sintiendo las hebras plateadas caer sobre su húmeda piel. Olía profundamente la piel del moreno, embriagándose de su aroma.

El problema fue cuando empezó a caminar, la chica volvió la vista hacia el camino, entrando en pánico, intento separarse, empujarlo, era inútil, sus débiles brazos no podían con la gran fuerza con la que era sostenida.

-¡Suéltame! ¡Para! ¡No quiero ir! - intento patalear, golpear su pecho con todas sus fuerzas, pero no le hacía ni cosquillas. Una vez en la casa ella seguía gritando, golpeando y pataleando; bufando como un gatito cuando se sentía en peligro.

La bajo una vez entraron al baño, ella se dejó caer de un sentón, no podía mantenerse de pie. Observo al mayor llenar la tina, insultándola, algo que realmente le había molestado, arrugo el ceño, tampoco podía decirle cosas a él estando cerca, pero su boca a veces simplemente explotaba.

Ella ofendida JAJAJA:

-¡Exacto! No soy humana, soy una gata yo puedo hacer cosas que ustedes no ¡Anciano! - observo como él colocaba jabones, ella odiaba el agua por lo que no hizo ningún ademán de que iba a entrar a la tina. El contrario la tomo de las caderas firmemente y con una fuerza bestial la cargo lanzándola en la tina. El agua se derramo, ella entro en el agua caliente, se golpeó un poco con el fondo. Cerro los ojos con cierto temor, hasta que los abrió. Lo volvió a ver ahora con cierta tristeza, que fuera tan rudo él con ella le lastimaba y su rostro expresaba esas emociones.

-¡Eres una bestia!- le grito cuando este le daba instrucciones y se retiraba. Estando sola aún se preguntaba el porqué de las acciones del mayor, sus ojos rojizos bajaron a su ropa mojada y pegada a su cuerpo. Poco a poco empezó a quitarse las prendas, una a una. Cuando se encontraba desnuda se sumergió, el agua estaba deliciosa el lugar a olía él, lo que hacía un momento placentero, aunque temía lo que pudiera pasar en un futuro. El peliblanco entro al baño, ella tuvo que taparse los pezones, apretándolos con fuerza, viendo al contrario entrar, diciéndole que había ropa seca.

-¿Por qué…?- No pudo decir nada, el moreno la tomo del cuello, ella abrió la boca asustada, él hombre iba a ahogarla, al menos eso pensaba, sus manos se separaron de su cuerpo para empujarlo, entonces paso. La beso. A ese punto él ya debía de darse cuenta que ella correspondía sus besos, no era necesario que la tomara de esa manera, solo logro asustarla, lo que hacía que boca solo se mantuviera abierta. La soltó y ella se tapó la boca, asustada, como la gatita que era se recorrió hacia atrás alejándose del peligro.

-¿Qué?- Elizhabet arrugo el ceño, no lo podía creer ¿qué dormiría con él? ¿Qué sería su mujer? ¿En qué momento le pregunto? Una vez este salió, ella se quedó petrificada “Esto… es una locura” se levantó de la tina, secándose con una toalla, escuchando un trueno quela había sobresaltado, no podía huir con una lluvia así, lo había hecho una vez y había fallado miserablemente.

Una vez salió del baño con la enorme camisa del hombre como vestido, fue a la cocina, preguntando si había algo con lo que se pudiera defender. Encontró un cuchillo afilado que tomo. Subió las escaleras sin hacer ruido, exploro el pasillo mirando una puerta entreabierta, miro al peliblanco de espaldas, al parecer era un cuarto lleno de libros, archivos.

Seguramente tiene algún arma” se dijo a sí misma. Mordiendo su labio inferior camino hacia la habitación, dejo el cuchillo en la mesa al lado de la cama, buscando un arma, lo cual no fue difícil de encontrar, aunque nunca había usado una. Seguramente tenía seguro, empero ella no sabía cómo funcionaban. Una vez escucho la puerta abrirse detrás de ella volteo apuntando el arma con las dos manos hacia el frente.

-¡Cállate!- dijo antes que de dijera algo, normalmente siempre la interrumpía, ella necesitaba disipar sus dudas -¿Por qué diablos estoy aquí?- temblaba, tenía miedo de presionar el gatillo ella jamás había lastimado a alguien con un arma de fuego y a decir verdad no quería hacerle daño – Eres el tal “Cazador” ¿No es cierto? tu odias a mi especie. El generalillo que quiere limpiar la zona de seres como yo. Has matado y encerrado a otros híbridos ¿Por qué estoy aquí? -Jadeaba, la adrenalina de la situación la estaba consumiendo, estaba asustada por supuesto. Las preguntas no tenían mucho orden, ella estaba buscando en su memoria otras dudas.

- ¿Cómo me encontraste antes? No creo que sea fácil de encontrar. Estaba oscuro, los humanos no tienen buena vista, olfato, oído ¡No me mientas! -Levanto la voz, sintiendo que iba a colapsar, tragaba saliva, tener la pistola en la mano le daba inseguridad - Te di tu valioso diamante, debería estar con los míos ahora ¿Por qué hablas tan seguro que no puedo irme de esta ciudad? ¡No eres nada! Yo no necesito tu permiso para irme de aquí- retrocedió un poco, la cama estaba justo detrás de ella y la sintió, lo cual provoco que se sintiera indefensa.

-Soy una gata, pero no una puta ni una doméstica. Yo decido cómo, cuándo y con quién. No soy como las humanas con las que te acuestas, soy una ladrona, pero no una piruja. No tienes nada que yo quiera para permanecer aquí - Negó con la cabeza mordiendo su labio inferior, mientras hablaba se inundaba de su aroma, algo en él la seducía hasta el punto de hacer que se excitara, su cabeza comenzó a proponerle asuntos más adultos que ella en ese momento no debería estar pensando - ¡¿Qué demonios planeas conmigo?! ¿Crees que confiare en ti porque me tratas bien? ¿De repente se te hizo divertido jugar con una gata y quieres ver que es lo que es cuidar una mascota? ¿Tienes una especie de zoofilia y piensas que puedes satisfacerte conmigo? - sus mejillas se sonrojaron, ella decía tales palabras, no podía evitar imaginarse la escena -Sólo quieres humillarme- susurro cerrando los ojos llena de vergüenza “Me gusta ese tipo de humillación” -¿Es una forma de tortura? ¿piensas matarme? ¿lastimarme? ¿Me vas a vender? – tartamudeaba, escuchando los tronidos que la sobresaltaban hasta el punto de casi soltar el arma.

Se volvió a ir la luz…

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Re: Los Marginados

Mensaje por The Bad Wolf el Mar Mar 28, 2017 12:05 am

Eagle se encontraba de lo mas concentrado siguiendo con su investigacion, por lo que no noto cuando alguien abrio la puerta, ademas de que estando en su propia casa se sentia tan seguro que nunca tenia un arma cerca de su escritorio ni algun metodo para detectar intrusos, no solo por que la zona donde su casa se encontraba era una bastante segura, si no por que todos sabian del puesto de este, por lo que intentar robar en la casa del general de la ciudad, seria una de las cosas mas estupidas que alguien pudiera hacer, incluso los hibridos ni siquiera se acercaban a esta, los unicos que solian entrar eran sus conocidos, su padre de vez en cuando pasaba a verlo, principalmente cuando se enteraba por las noticias de alguna actitud reprochable del moreno, Akabane en ocasiones tambien pasaba a verlo, mayormente para pedirle informacion acerca de algun blanco, ambos compartian informacion, el asesino le ayudaba a dar con una cura para su maldicion y a cambio Eagle le proporcionaba informacion usando su base de datos policial de los sujetos a los que le contrataban para asesinar.

Su investigacion en ese momento fue interrumpida por la gatita, quien muy decidida le apunta con su propia arma al moreno, este lentamente gira de su silla cruzandose de piernas observando a la pelirroja, quien comienza a hablar recriminando y preguntando varias cosas al moreno, quien tranquilamente se queda observando todo lo que hacia, era bastante notable que la joven no se encontraba comoda sosteniendo un arma, quiza nunca antes habia usado una y mucho menos disparado a alguien, en ese momento otro trueno hizo acto de presencia en la zona residencial, causando una vez mas que la luz se fuera, por lo que el moreno se pone de pie muy calmadamente y se acerca a Elizabeth, le sostiene el arma arrojandola a un lado — no deberias jugar con este tipo de cosas, eres una ladrona, no una asesina — la sujeta fuertemente de las muñecas pero siendo cuidadoso de no sobrepasar su fuerza, ciertamente no tenia poderes magicos ya, pero en ese tiempo habia tratado de sobreponerse a eso aumentando su fuerza con duras rutinas de ejercicios todos los dias.

— Odio a los animales, mi estilo es matar y torturar, pero no encancerlar, a pesar de lo que mi puesto indica — dice serio mirandola a los ojos — una de ustedes arruino mi maldita vida, yo estaba destinado a la grandeza, a sobrepasar humanos y animales, mi destino era ser el mas poderoso hechi.... — en ese momento se detiene a si mismo, no tenia caso hablar de eso con la felina, terminaria solo formulando mas preguntas y para ese momento ya habia hecho demasaidas, asi que afloja el agarre de sus brazos para luego empujarla sobre la cama haciendola caer boca arriba — tal vez sea yo ese cazador del que hablas, tal vez no, ultimamente han muerto muchos hibridos y aunque me gustara tomarme el credito, yo no eh matado ni a la mitad de ellos — y ciertamente Akabane tampoco, si se tratara de humanos, los jefes de Eagle ya estarian sobre el instigandolo para que resolviera el caso, pero al ser animales a todos les daba lo mismo si de repente aparecian diez de ellos muertos, todos lo tomaban como riñas callejeras entre ellos mismos, ademas con tantos regados por la ciudad, que importaba si alguien estaba limpiando esa plaga, para Eagle era menos preocupacion... hasta ahora

— Me presentare adecuadamente, antes de que sigas llamandome por apodos estupidos, soy Eagle Wingheart — se presenta mirandola seriamente a los ojos para luego tomar el celular mostrandole la pequeña aplicacion, donde un punto en un mapa esta señalando justo en la direccion donde esta la pelirroja — tienes un chip de rastreo, te lo colocaron en el hospital, por lo que se todos los lugares que visitaste cuando escapaste, una sola llamada y todo el cuartel estara sobre la guarida de tus amigos — amenaza el general para luego encender unas velas que tenia en su escritorio, ya con un poco mas de luz toma un botiquin de primero auxilios cerca del escritorio, toma de este alcohol, desinfectante, una pomada especial y vendas, con todo esto va hasta la cama, toma el tobillo de la felina y comienza a curarlo, desinfectando la zona por que estuvo en el agua sucia antes de bañarse, la comienza tambien a vendar con mucho cuidado y al terminar le besa el bendaje

— No eres mi prisionera, pero eres mia, por eso puedes salir todo el tiempo que quieras, solo vuelve aqui cada noche conmigo — se acerca un poco mas a ella colocándose encima de la pelirroja, con sus manos a los lados de la joven, inclinandose para besarle uno de sus hombros — entiendo que no confies en mi, pero de ser necesario te obligare a que lo hagas — acerca un poco mas sus labios ahora al cuello de la felina, dandole una larga lamida, comenzando desde la base del cuello y terminando hasta la mejilla de esta, las manos del moreno se posan firmemente sobre las piernas de la pelirroja observandola fijamente a los ojos — no se la razon, pero tampoco me importa saberla, solamente se que me gustas, me gustas demasiado gatita y te quiero para mi, no permitire que alguien te dañe — le acaricia suavemente el rostro y besa sus labios frotandolos contra los de la pelirroja para luego usar su lengua haciendo rapidamente aquel beso apasionado, al tiempo que las manos del moreno suben lentamente de las piernas de Elizabeth hasta los muslos de esta, mientras el general se acomoda entre las piernas de la felina, haciendo que el bulto entre sus piernas, productor de la excitacion se frote contra la entrepierna de la pelirroja
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Re: Los Marginados

Mensaje por Gray Wolf el Mar Mar 28, 2017 3:27 pm


La oscuridad no era nada para Elizhabet, era una gata después de todo, el problema era que tenía miedo de presionar el arma lo cual casi suelta. Por suerte el mayor la había sostenido, estaba tan mal agarrada que se le hizo fácil quitársela como si fuera nada. La pelirroja de inmediato intento alejarse, pero este la sostuvo firmemente de la muñeca. Alzando un poco el brazo para que ella se quedara ahí pegada a él, mirándose a los ojos. Seguramente sentía cómo temblaba a sus palabras “Torturar y matar” “odiar”. Las lágrimas de la chica querían asomarse, en la lógica de ella le estaba diciendo que la odiaba. Pero ella lo adoraba.

-¡Ah!- soltó un grito una vez la lanzo a la cama, ella retrocedió ligeramente hacia atrás, obviamente no tenía ropa interior, tenía puesta solo una camiseta enorme que medio tapaba su sexo ligeramente húmedo, se sostuvo de sus codos para levantar su torso, observándolo, estaba herida y no podía correr -Nosotros no tenemos a culpa de eso…- se quedó callada al escucharlo, escuchar sobre el número de híbridos asesinados que había aumentado. Lo miro a los ojos, no sabía si creerle o no… aunque no hacía falta conocerlo mucho para saber que si él matara a más de su especie estaría orgulloso de decirlo, así que le creyó “¿Entonces quién?” pensó, tenía que regresar con sus amigos para hablar de ese punto. Tenía que ir corriendo, escapar de ahí de inmediato, sabía que se iba a confiar nuevamente.

-Eagle Wingheart…- repitió mirando sus ojos fríos, su nombre por alguna razón le recordaba a un hibrido, es decir literalmente en otro idioma era un ave. Este de su ropa saco un celular el cual le mostro a la pelirroja, este miraba la pantalla, había un punto en una especie de croquis. Ladeo el rostro sin entenderlo del todo, hasta que el mayor le explico. Su corazón se paró abriendo los ojos de espanto, tapándose la boca, se empezó a tocar el cuerpo, intentando sentir esa cosa externa de su cuerpo, pero no la sentía, debía ser del tamaño de un grano de arroz.

-¿Crees que me tienes entre sus manos?- estaba molesta, no podía desobedecerlo, al menos no esa noche -¡No se te ocurra lastimarlos!- vocifero, quedándose quieta aun cuando este, con toda a calma del mundo prendía las velas, iba por cosas del botiquín y se acercaba a ella. Aun cuando era tan demandante y frío, tomo con delicadeza su pie lastimado, desinfectando la herida, curándola, vendándola. Para después besar su tobillo a través de las nuevas vendas. Las mejillas de Elizhabet se decoraron de color escarlata. Mordió su labio inferior, seguramente había visto su sexo expuesto.

Ella cerro los ojos, sin decir nada. No estaba tan acostumbrada a las caricias de los humanos, sentía que al finalizar le haría daño, pero en vez de eso la sedujo con sus palabras. La acorralo en la cama, obligándola a respirar su aroma, a estremecerse entre el calor que emanaba su cuerpo, el color de su piel, la fuerza de su mirada, su voz la estaba envolviendo “Me gusta este tipo de humillación” pensó. Su tono era una mezcla de súplica y de orden; amabilidad y hostilidad; dulce y amargo.

Él beso en su hombro hizo que liberara un suspiro muy suave, decir que confié en él, que si no la obligará… y hasta el momento no le había hecho daño. Para ella era el frío y el calor al mismo tiempo y eso le gustaba.

-Ahh- La lengua del contrario, deslizándose por su cuello, produjo un temblor y un cosquilleo tan placentero que se salió por la boca de la chica, quién coloco las mano sobre el pecho del contrario, como si quisiera alejarlo pero no hizo ningún movimiento más, dejo que acariciara sus piernas, las cuales se estremecían a su áspero tacto.

-¿Gustar?- repitió, no porque no le creyera, era más como no pudiera aceptar el destino, a ella también él le gustaba y mucho. Esas cosas para ella sólo pasaban en las historias de los libros infantiles. Le acaricio el rostro lo que provoco que ladeara el rostro para que volviera a su delicado cuello, la sorpresa más deliciosa fue que sus labios se juntaran. Él la seducía y cada vez el beso era más demandante, cada vez se esforzaba más para satisfacerlo.

Nada perezoso el peliblanco se posó entre los muslos de ella, quién abrió las piernas dejándolo pasar. Algo duro se pegó en su delicada y virginal vagina, ella lo sentía, se frotaba y provocaba que ella liberar un suspiro. Pronto esos suspiros se volvieron gemidos ahogados, que ella no podía controlar, intentaba concentrarse en besarlo, respirando su aliento, saboreando su sabor y embriagándose en su aroma tan masculino. Entre tanto rose algo se sentía mucho más fuerte que los roces anteriores, un placer que hacía que gimiera, cerro un ojito completamente sonrojada, si él seguía algo que ella desconocía iba a pasar. Y como lo desconocía se asustaba.

-No quiero- susurro avergonzada, sintiendo como su vagina estaba de húmeda, a este punto decir que no quería era poco creíble, pero ella no pensaba en eso, sabía que eran las relaciones sexuales, pero siempre lo vio cómo algo doloroso, era una gatita, obviamente los gatos lastimaban el sexo con las púas en sus penes.

-No puede ser que nos gustemos, no nos conocemos… nos odiamos… tu odias a mi especie, yo odio a la tuya- Sus lágrimas salían de sus ojitos, no por lo que decía, ni ella se lo creía, incluso se delato al decir que se gustaban en general. Sino porque era un hecho de que iba a sentir mucho dolor y estaba tan dispuesta a ser lastimada por él antes y lo anhelaba -No quiero que me lastimes con tus púas- se tapó la boca, aspirando con fuerza, recordando la manera en como los híbridos gatos toman a las gatas y les hacen daño, provocando que sangraran de una forma dolorosa, como pedazos de su interior caían al piso. Las violaban y por ello tenían que esperar semanas a recuperarse. Lo sabía puesto que había visto a su madre siendo sometida por varios gatos.

-Es mi primera vez… no quiero que me desgarres ¡Polluelo no quiero! – No recordaba su nombre, solo sabía que era de un ave. Comenzó a patalear, golpear su pecho como niña chiquita, las mangas de la camisa era tan largas que rebasaban sus manos, las cuales al moverse así golpeaban el rostro del mayor sin la intensión de ella que eso pasase. En ningún momento dijo que no lo quería a él, simplemente que no quería salir lastimada. Claro, ella jamás había visto a un humano desnudo, no sabía que los miembros eran diferentes en cada especie, tampoco es que le gustara saberlo, ver semejante escena fue suficiente para no querer tener relaciones nunca. Pero con el moreno había una atracción sumamente fuerte.

- ¡No quiero que mi interior se llene de sangre, no quiero! ¡No, Pollo! ¡No! - intento darse media vuelta, pero este aún seguía encima, resolvió retroceder arrasándose por los codos para esconderse debajo de la cama, escuchando los tronidos uno detrás de otro, temblando y tapándose los oídos.

Imagen de Elizhabet triste:

- ¡Lo sabía! Quieres matarme, me mataras penetrándome, me lo harás hasta que ya no tenga sangre en mi cuerpecito, eres muy cruel Pollo ¡Tú… tú eres cruel! ¡Pensé que te gustaba, Pollo! ¡Mentiroso! – Le grito lo último debajo del mueble, mientras derramaba lagrimas como niña chiquita, aspirando el aire para poder respirar -No saldré de aquí hasta que te vayas- musito con voz chillona, algo que en si era muy tierno, pero no se sabía si el general lo vería de la misma forma.

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Re: Los Marginados

Mensaje por The Bad Wolf el Mar Mar 28, 2017 8:39 pm

La felina se encontraba cediendo ante las caricias y besos del general, quien se encontraba en esos momento ya bastante excitado, era muy notable la excitacion dentro de su pantalon, era tanto lo caliente que estaba, que parecia su miembro estaba apunto de salirse del pantalon, sin embargo cuando el moreno estaba apunto de dar el siguiente paso, es decir sacar su miembro del pantalon; la felina reacciono de forma muy asustada como si apenas estuviera dandose cuenta de lo que estaba por ocurrir, rapidamente la pelirroja comenzo a hablar, diciendo una gran sarta de tonterias o al menos eso era para Eagle, quien no entendia al inicio algunas cosas, principalmente eso de las puas, era como si por un momento el de cabellos blancos se hubiera olvidado que Elizabeth era un hibrido felino, por lo que su conocimiento del macho de su especie era que tenian puas en el pene, asi que ella asociaba eso con todos los machos, fueran felinos o humanos por igual

Eagle se acerco a la joven colocando firmemente su mano sobre la cabeza de esta, mirandola seriamente a los ojos — soy un humano, no un animal, ni pene no tiene puas, no puedo matarte con mi pene aunque lo intentara — el moreno se baja de la cama parandose frente a esta, entonces comienza a quitarse la ropa, comenzando por la camisa arrojandola a un lado para luego hacer lo propio con su pantalon, finalmente su ropa interior es lo ultimo en caer al piso, dejando ver su miembro completamente rigido, exhibiendolo ante la mirada de la felina, para que viera perfectamente como era diferente al de un macho — nada de puas en ningun lado, debes aprender mas cosas de los humanos, en especial si nos odias, ¿como puedes defenderte de nosotros si no sabes nada? — dice regañandola para luego asi desnudo subirse a la cama acomodandose al lado de la pelirroja acariciandole los labios con la yema de sus labios

— Solo prueba — toma la cabeza de la joven y la acerca hasta su miembro, haciendo que la punta de su miembro se frote contra los labios de la pelirroja, para luego presionar un poco mas causando que esta tenga que abrir la boca, en ese momento gran parte del miembro de Eagle se adentra en la boca de Elizabeth, mientras Eagle la tiene sujeta de la cabeza comienza a manipular esa parte de su cuerpo para que comience a hacerle sexo oral, empujando en momento para que se lo meta todo y luego sacandolo por completo, haciendo que un fino hilo de saliva se produzca entre la punta del miembro y la punta de la lengua de Elizabeth, asi varias veces un poco mas rapido, causando que se la chupe mas y mas, con ambas manos el moreno sostiene la cabeza de la felina, para que de esa forma no pueda dejar de chupar, haciendo esto por varios minutos mas, hasta que lentamente la suelta separandole los albios, mirandola fijamente a los ojos mientras le acaricia la mejilla

— ¿Lo vez? ni una sola pua salio de mi pene, lo unico que sale de el es semen — pronuncia serio, sin pudor pero al mismo tiempo sin sonar descarado, antes de que la joven pudiera hacer algo mas, Eagle le separa las piernas dejando al descubierto su intimidad, enseguida el moreno se acomodo en medio de estas para empezar a chuparle la entrepierna, pasando su lengua una y otra vez por la vagina de la felina, pegando su lengua y presionando contra los labios vaginales de esta, para luego atrapar entre sus labios el clitoris de la felina, succionandolo un poco, empujando al mismo tiempo ese pequeño boton con la punta de su lengua, degustando con mucho placer el sabor tan intimo de la pelirroja

Al tiempo que sus manos se paseaban por las piernas de la joven, recorriendolas de arriba a abajo, pero no pensaba quedarse solo con esa zona de su cuerpo, por lo que levanta los brazos acariciandole los pechos, masajeandolos por encima de la ropa, apretandolos un poco pero con cuidado, sin poder detenerse las ansias de querer tocar mas, por lo que sus manos deciden irse directamente debajo de su camisa, tocandole de esa forma ya sin tela de por medio los pechos, apretandolos desde la base apra luego tomar entre sus dedos los pequeños pezones de la felina, presionandolos ligaramente, todo esto mientras el hombro seguia devotando la vagina de Elizabeth, atreviendose ahora a ir un poco mas alla, por lo que introduce su lengua dentro de la vagina de la gatita, metiendola lentamente pero al mismo tiempo lo mas profundo que puede, estando ya una vez dentro, comienza a moverla en todas direcciones, principalmente de manera circular, de arriba a abajo y de un lado a otro, sacandola por completo en momentos pero unicamente para volverla a meter en su totalidad
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Re: Los Marginados

Mensaje por Gray Wolf el Miér Mar 29, 2017 3:31 pm


Ella se deslizo lentamente por la cama una vez sintió que se acercaba, hacia el lado contrario, saliendo debajo de la cama. Se asomó dejando ver solos sus ojitos mientras este le explicaba que no tenía la misma anatomía que un gato, para su sorpresa él se empezó a quitar la ropa, lo que la puso aún más nerviosa. Primero observo su pecho desnudo, para ella era hermoso cómo la luz de la vela resaltaba los músculos de su cuerpo y como los cabellos plateados brillaban en la oscuridad, por lo que una vez hipnotizada se deslizo por el colchón, colocándose en cuatro patas para después sentarse, como los gatos cuando están poniendo atención a algo. Sus mejillas se sonrojaron al notar que se quitaba el pantalón “¿Cuántas personas han visto esa parte de él?” se preguntó entrecerrando los ojos. Una vez completamente desnudo noto dos cosas, no había púas y era especialmente grande, la anatomía de los gatos era mucho más delgado y pequeño.

-Yo… - Cuando la regaño se puso un poco triste, pero en vez de poner una cara de tristeza arrugo el ceño -¡Qué acaso me vez con ganas de acostarme con un humano! ¿¡Por qué demonios debo de saber lo que tienen para coger!?- le reclamo, no iba a dejar que la regañara, ella no era una cachorra -La pregunta aquí es ¿por qué quieres coger con una hibrida? Señor general Pichón- Su valor se fue por la borda, una vez estuvo tan cerca de ella su primera reacción era deslizarse lentamente hacia atrás, aunque este la sorprendió acariciando sus labios, se estremeció, pensó que iba a besarla. Aunque por lo visto el mayor tenía otros planes.

La tomo del cabello o algo así, puesto que ella no podía zafarse, viendo que la acercaba a su miembro viril, que a su parecer era enorme. Pronto sintió la punta en su boca, el olor del sexo de Eagle inundaba sus fosas nasales lo que provocaba que volvía a excitarse, su vagina se humedecía lentamente. Por ser una gatita era muy sencillo excitarla, al menos para el moreno. La lengua de la gata no era especialmente rasposa, no heredo eso de su especie por lo cual se tomó la libertad de saborear el líquido pre-seminal.

-Salado- se quejó, cuando sintió que él presionaba para meterlo en su boca, sus lagrimillas se asomaron al sentir cómo entraba semejante cosas en su boca, sentía que tenía abrir grande sus fauces además de que el pene se sumergía en el fondo de su garganta, golpeando las suaves y resbalosas paredes de su esófago, no podía respirar. Sus manos se aferraron a sus piernas, no lo rasguñaba, lo miro con su miembro en su boca, avergonzada. Él nada perezoso empezó a mover su cabeza en contra de su voluntad, dándole una oportunidad de coger aire para luego volver a meterla, ella lo dejo. Su vagina estaba ansiosa y palpitante, completamente húmeda. Le gustaba a Elizhabet que usara su boca.

Pronto él introdujo todo su miembro en su garganta, sintiendo como se adentraba hasta el fondo y estiraba su esófago, como rosaba con fiereza su garganta, no le permitía respirar y ella cerraba los ojos aguantando lo que pudiera, sus lagrimillas salían de sus ojitos ante las arcadas, lo que sólo ofrecían una especie de masaje a la virilidad del moreno. Una vez el decidió que era suficiente, abrió los ojos con la boca abierta, jadeando, intentando alcanzar el aire que se le había ido, dejando ver un hilo transparente uniéndolos.

-Semen…-Elizhabet lo miro a los ojos sonrojada. Era algo especial, tal vez es un poco insano decir que una felación a un desconocido era algo que ella iba atesorar, pero lo hacía, a ella le gustaba tener su sabor en su lengua, paladar, mejillas. Aun lo degustaba.

-¡No!- reclamo al ver como tomaba sus piernas provocando que se recostara y este las abría sin su consentimiento, dejando ver su vagina completamente húmeda. Sus mejillas estaban tan rojas de demostrarle lo mucho que le había gustado su primer sexo oral. Ella se tapó la boca al notar como se acercaba a su intimidad, posando sus labios en su sensible clitoris, el verlo así le daba vergüenza y coloco sus manos sobre su cabeza intentando alejarlo, pero cada lamida la estremecía. Otra corriente eléctrica la estaba inundando y de nuevo sus manos no hicieron nada.

-Ahh…- sus gemidos era una combinación de placer y queja, le dolía un poco que pasara por su entrada. Coloco el nudillo de su dedo índice en su boca al sentir como acariciaba sus pechos, que eran de buen tamaño, sus pezones eran sensibles y provocaban no solo que temblara, sino que la relajaban. Algo necesario puesto que él metió su gran lengua en su interior, ella intento hacerse hacia atrás, sentía un ligero ardor. Pero este no la soltó, la sostuvo. Sintió como entraba en su virginal entrada, seguramente pudo notar que su entrada era muy angosta.

- ¡No! Espera… ¡No! - sus mejillas se cubrieron de sus lagrimillas, mientras su calor corporal estaba aumentando, el tocaba un punto que era delicioso y al mismo tiempo su himen ardía. En un momento se tapó la boca con fuerza, ahogando un gemido mientras su espalda se arqueaba hasta levantarla, sintiendo su primer orgasmo, una fuerte oleada de placer que no pudo controlar. Jadeando, llena de sudor se separó. Era algo indescriptible algo se sintió bien ahí y jamás pensó que podría pasar. El simple hecho de terminar la tenía aletargada.

-¿Qué hiciste?- pregunto con una voz inocente y exhausta. Sólo podía retroceder hasta sentir el frío de la cabecera, no por que quisiera huir, es porque necesitaba respirar, recuperarse; a comparación del contrario ella estaba vestida y se notaba que no estaba dispuesta a que le quitara la camisa de él. La abrazaba con fuerza, mientras ladeaba la cabeza hacía un lado, sonrojada y hasta un poco confundida -Eso… se sintió bien… pero nosotros los gatos no podemos sentir bien cuando nos violan- musito cerrando los ojos, estaba tan relajada que parecía tenían años de conocerse.

- No quiero ser tu mascota… ni tu puta…- Musito acercándose en cuatro patas nuevamente aprovechando que estaba sentado, sus pechos se medio asomaban en su escote, solo un botón se había desabrochado - quiero que seas mi primer hombre. No puedo pedir que mi primera vez sea especial… tu odias a mi raza, no puedes sentir nada por mi Paloma. Nosotros los híbridos tenemos una vida muy corta y casi nunca llegamos a viejos. Así que… no puedo darme el lujo de desperdiciar minutos- Lame su mejilla muy dulcemente para bajar por su cuello, besando centímetro a centímetro su piel morena -Tienes un bello color de piel. Prométeme que cuando me tengas me quitaras este chip- observo una cicatriz en forma de fauces, la cual con detenimiento se dedicó a pasar su lengua, como si lo curara.

- No puedo controlar la vida misma, ni a mi gente, igual que tú no puedes hacer lo mismo con tu raza. Soy una chica al final de cuentas y hasta nosotras los híbridos pensamos que nuestra primera vez es especial, queremos que sea mágica pero la realidad es esta – la pelirroja temblaba, se sentaba arriba del peliblanco, con las piernas a cada lado de él, cerrando los ojos con fuerza mientras colocaba su miembro viril justo en su pequeña entrada. Bajo un poco haciendo que pudiera sentir la punta en su entradita, sus mejillas se pusieron rojas de repente, cerrando los ojos con fuerza, intento meterlo, pero sólo le provoco un dolor agudo que paso por su espina dorsal. No se movió de su sitio. Podía verse en su rostro como estaba aguantando, mientras sus lagrimillas caían una a una -Por favor, sólo espera… ya podré…- musito apretando los dientes, intento volver a meterla, pero le dolía bastante y cómo gata no soportaba el dolor.

Poco a poco fue sumergiendo el gran miembro del general, pero milímetro a milímetro más le ardía, estaba sufriendo, pero estaba decidida a meterlo. Estaba tan resbaladizo que el pene se salía y tenía que volver a empezar, provocando que fuera un martirio. Sus mejillas ya estaban rojas no por la excitación, sino porque quería llorar a pulmón abierto. Se estaba esforzando y no sabía en qué momento él perdería la paciencia y lo metería con fuerza haciéndole mucho daño.

-Ya… voy- musito tapándose la cara para evitar que la siguiera viendo.

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Re: Los Marginados

Mensaje por The Bad Wolf el Miér Mar 29, 2017 11:42 pm

El moreno continuo brindandole sexo oral a la felina, haciendo que su lengua se moviera en todas direcciones, que disfrutara de cada centimetro de la intimidad de la pelirroja, el tiempo transcurrio rapidamente y Elizabeth no tardo en correrse en la boca del hombre de cabellos blancos, esto parecia desconcertar demasiado a la felina, posiblemente era la primera vez que ella tenia un orgasmo, por eso la preocupacion de lo que acababa de pasar, se notaba visiblemente cansada, Eagle la observa acercandose a la joven — escucha bien, soy general Wingheart, no general pichon, pollo, paloma ni alguna otra ave — le menciona serio aunque sin notarse molesto o al menos no mucho, ya que dichos apodos al provenir de esa chica, no los tomaba como insultos, si no mas bien como alguien que intenta incomodarlo de algun modo, cosa que claro la pelirroja no iba a conseguir.

— Ahora, yo quiero tener relaciones contigo por que me gustas, me atraes, quiero estar contigo, no te quiero como mi puta, ni como mi mascota, si no como mi pareja, entiende eso de una vez — pronuncia energico en un tono mas alto que las ultimas palabras dichas, el albino se acerca un poco mas a la felina colocandose a su lado, besandole el hombro para luego llevar su mano hasta la entrepierna de la pelirroja, notando lo humeda que habia quedado luego de correrse, algo completamente normal, ahora las manos del moreno suben un poco, llegando hasta las caderas de la joven acariciandoselas para despues subir lentamente aun mas hasta llegar a los senos de esta, acariciandolos desde la base por encima de la blusa.

Para ese momento los pezones de Elizabeth podian ya notarse sobre la blusa, debido a la gran excitacion de esta, por lo que sin problema sostiene ambos pezones entre sus dedos estimulandolos suavemente — es cierto que yo odio a los de tu raza, pero no te odio a ti, tu me gustas, ya lo dije antes y el que me gustes aun siendo una hibrida... eso debe darte una clara idea de que hablo muy enserio — dicho esto se inclina un poco para que ahora sus labios ocupen el lugar donde hacia unos instantes se encontraban sus dedos, es decir sobre los pezones de la morena encima de la blusa, llenandola de su saliva justo en ese lugar, chupandolos suavemente haciendo que debido a la saliva, la tela se pegue completamente a sus pezones, haciendolos resaltar aun mas de lo que ya estaban, sus pezones se sentian firmes y duros, por lo que no tuvo problema el moreno en chuparlos con un poco de fuerza

Eagle continua por varios minutos prendado de los pezones de la morena, mientras sigue escuchando las palabras de esta — tu nunca tendras que preocuparte de ser violada, desde estos momentos estare cuidandote, es por esa razon que sin importar lo que suceda, no voy a quitarte el chip, solo asi sabre exactamente donde estas y solo de esa forma podre cuidarte — levanta el rostro observandola a los ojos cuando dice eso, acerca sus labios a los de la felina besandola pero en esta ocasion de una forma diferente a los demas besos que ya le habia dado, en esta ocasion era mucho mas suave, incluso se podria decir que un poco tierno, frotandole los labios suavemente conta los suyos mientras le acaricia la mejilla

El beso continua por varios minutos mas, para luego lentamente hacer que ambos labios se separen, en ese instante parece que la pelirroja se da cuenta de algo, la marca que tenia Eagle en su hombro, esta le da una lamida en esa sona, aquel gesto tan tierno y dulce por parte de la joven, hace que el moreno le sonria para luego darle un dulce beso en el hombro. Lo que sucede a continuacion es Eagle recostandose en la cama aun estando completamente desnudo, para despues la felina ir colocandose lentamente encima de este, lista para penetrarse, lista para entregarle su primera vez al general de piel morena y cabellos blancos, como era de esperarse la joven se encontraba no solo nerviosa, si no que muy asustada por lo que estaba pasando, era evidente que le preocupaba el dolor que podria sentir, ademas de que claro tambien existia esa insertidumbre acerca de lo que podria pasar una vez que ella se entregara al general

Lentamente la felina se acomoda sobre el general, haciendo que su virginal vagina se pose sobre el miembro de este, bajando muy lentamente, con mucho cuidado, se podia ver por su expresion que estaba sintiendo algo de dolor, sin embargo a pesar de esto, no habia señales por parte de la chica que indicara su retirada, el moreno la observaba fijamente, lo que ocasiono que la chica se cubriera el rostro por la pena que esta accion le daba, sin embargo el albino coloca sus manos en las caderas de Elizabeth, pero solo acariciandola, sin hacer nada de fuerza para que no se asustara — tranquila gatita... no tienes de que preocuparte, tenemos todo el tiempo del mundo, hazlo a tu ritmo — le indica para tratar de tranquilizarla, esperando que asi los nervios de la felina fueran disminuyendo poco a poco y que al mismo tiempo confiara un poco mas en el general, algo claro no muy facil de lograr, dado la personalidad de ambos y las opiniones que uno tenia de la raza del otro y visceversa
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Re: Los Marginados

Mensaje por Gray Wolf el Jue Mar 30, 2017 4:12 pm

La mirada de la pelirroja se quedó fija en los ojos azules, primero inflo las mejillas, no se había movido nada, apenas su pequeña abertura se estaba abriendo para darle paso, pensaba en cómo hacer para que dejara de doler y segundo pensó seriamente en sus palabras, en todas. Estaba en semejante situación con el hombre más peligroso de la cuidad.

-No tenemos todo el tiempo del mundo. Yo no te creo, General… General…- se le había olvidado su nombre, puesto que era en otro idioma y era un apellido extranjero, le costaba retener esa información – General… ¡Cómo te llames!- cerro los ojos intentando levantarse nuevamente y volver a bajar sus caderas hasta donde podía que no era mucho – Tu le declaraste la guerra a mi raza y es por esa razón en que dudo mucho que te guste cómo tú me gustas- se puso muy roja cerrando los ojos con fuerza -Yo creo que tú eres… eres…- intento relajar su vagina pero provocaba que más entrara y más le ardiera.

-¡Eres un zoofilico dormido!- lo señalo con el dedo, mientras intentaba volver a bajar pero le volvía a doler, estaba sufriendo por meterlo, un trueno volvió a caer, asustándola, se movió tan bruscamente que sintió un terrible pinchón y ante el dolor no noto que había entrado el gran glande del general, provocando que la ruptura sangrara, lo que ya no pudo soportar. Fue cuando derrotada se retiró dejando salir unas gotas de sangre en el miembro del moreno, al ver esto ella se asustó ahora entendía el martirio que sintió - ¿Cuidarme? ¿El general a favor de que nos liquiden? linda broma… tengo 23 años y era virgen… - abrió las piernas para pasar su dedo y notar su herida, su himen se había roto. Al ver el líquido carmesí se llenó de terror. Claro que romper su himen era solo el comienzo, faltaba que se abriera el interior de su vagina.

-Una vez esto acabe escapare de ti, me iré muy lejos, ya verás, tendré todo el día y la tarde para intentarlo mil veces si es necesario… Te cansaras algún día o me mataras- ladeo el rostro esperando que su vagina dejara de arder, estaba un poco sensible, sus lágrimas caían por sus mejillas -Por seres cómo tu yo no puedo pedir flores o que sea un día especial, sólo puedo atribuir que sea con la persona que yo quiera - Se limpiaba las mejillas con las mangas largas de la camisa blanca- Detesto a tu especie, porque incluso se detestan a sí mismo. Nosotros los híbridos cuidamos a los humanos que no son aceptados, porque tienen características diferentes -Le lanzo una almohada con su poca fuerza y apenas si golpeo torpemente el torso del contrario - Los humanos son idiotas y quiero que tú seas mi primer hombre, de todos los seres del planeta, pero sólo será una sola vez. Así que solo mételo. Es una tortura si yo lo hago, de igual forma será doloroso- sentenció abriendo sus piernas y haciendo a un lado sus labios vaginales, dejándola ver su entrada, que aún le ardía cómo nunca.
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Re: Los Marginados

Mensaje por The Bad Wolf el Sáb Abr 01, 2017 8:43 pm

Eagle se mantenia inmovil permitiendo que la joven siguiera intentando penetrarse a si misma, una tarea que parecia no ser nada facil para la felina, era entendible de cierto modo al ser su primera vez y tambien dado que la diferencia de tamaño de ambos, por esa razon era que el de cabellos blancos no hiciera intenta alguno para penetrarla de una vez, puesto que algun movimiento brusco causaria dolor en la felina y pese a lo sadico y cruel del general, este no queria dañarla — te hare creerme a la fuerza si es necesario — menciono serio mientras la observa fijamente a los ojos, notandose esa gran determinacion del general — por otra parte, la guerra entre nuestras razas comenzo desde que ustedes llegaron a este mundo junto con otras criaturas, no fui yo quien comenzo esto y tampoco sere yo quien lo termine —

Mientras intercambiaban puntos de vista, la joven felina aun continuaba con su intento de penetrarse, pero simplemente no lograba ir mas alla de como empezo — tus insultos no haran que cambie de opinion, si esto me hace un zoofilico no me importa, solo se que te quiero a mi lado y que no quiero que alguen mas te toque, solo mia seras — su tono ademas de serio era por demas amenazante, como si le diera a entender a la joven que hablaba muy enserio, si alguien se atrevia a tocarla asi fuera con el consentimiento de la pelirroja, este optaria por hacerle vivir un infierno a aquella persona que se atreviera a tomar algo que ahora veia como suyo, de su propiedad.

Para ese momento de tension un trueno cayo muy cerca, esto asusto a la joven haciendo que incocientemente bajara un poco, clavandose un poco mas el miembro dentro de su vagina, el general puede sentir la presion de aquella virginal vagina contra su firme miembro, esto causo un panico en la pequeña, quien desistio de su idea alejadose para acomodarse en la cama ya lejos del miembro del general, quien la observa fijamente — justamente por la razon de que yo estoy a favor de que los liquiden es que soy el unico capaz de cuidarte, yo soy tu mayor amenaza y si opto por cuidarte no tendras de que preocuparte, puede parecer demasiado bueno para ser verdad, pero lo es, tu me gustas y mucho — vuelve a repetir aquello de que le gusta mucho la felina, aun sabiendo que sin importar cuantas veces le diga, seguramente le costara trabajo a la pelirroja creerle

— No me importa mi raza, ni la tuya, pero me importas tu y obviamente yo — la joven se enconraba bastante contrariada, le arroja una almohada al general, pero este no hace ni el intento de evitarla, es una almohada despues de todo no causara ningun daño, dicho objeto impacto en su pecho, el albino escuchando las aplabras de la pelirroja para luego acercarse a esta, colocandose sobre la felina y besa suavemente sus labios — hablas muchas estupideces gatita, metete ya en esa cabeza de animal que tu me gustas mucho mas de lo que piensas, te quiero como mi pareja, no como un pasatiempo — la regaña mientras la observa, queria dejarle bien en claro que sus palabras eran completamente ciertas, pero esta debido a su desconfianza, la cual claro estaba bastante justificada simplemente parecia no creer en nada de lo que el moreno le decia

El general aun sobre la felina, coloca su miembro en la entrada de la joven, comenzando muy eltnamente y con mucho cuidado a empujar su miembro dentro de la vagina de esta, logrando al inicio que el glande entre por completo, algo que ya habia pasado antes, pero hace una pequeña pausa para besarle sus hombros, su cuello y brazos, dejando que se acostumbre un poco, ya pasados algunos minutos, el general comienza una vez mas a empujar su miembro lentamente, haciendo que otra parte de este acceda al interior de la felina, dejando nuevamente pasar algunos minutos donde se queda quieto para llenarle de besos el cuerpo, repitiendo este proceso varias veces mas, hasta que finalmente luego de muchos minutos y mucha paciencia, logra el miembro del albino entrar por completo, el general la abraza con fuerza pero cuidando de no mover las caderas, para dejar que se acostumbre al tamaño, pasan varios minutos asi hasta que el moreno siente como cede un poco la vagina de esta y comienza entonces a moverse muy suavemente dando comienzo con las penetraciones
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Re: Los Marginados

Mensaje por Gray Wolf el Dom Abr 02, 2017 8:07 pm

Elizhabet:

Elizhabet pronto miraba los ojos fríos del contrario acercándose, lo miro como una bella pantera blanca acercándose a su cuerpo, acechándola hasta el punto de acorralarla. Pronto el miembro de aquel general estaba entrando en su lastimada entrada. Abriéndose camino poco a poco, segundo a segundo, que para la pelirroja era un calvario, sus manos empujaban su pecho con toda la fuerza que podía, este no cedió ni un milímetro, entraba más. Sus mejillas se llenaron de lágrimas, temblaba y de vez en cuando aspiraba aire cómo niña pequeña. Era sumamente doloroso.

-Ya no… ya no quiero- jadeo golpeando su pecho con sus débiles manos, la cama de sábanas blancas se manchó de sangre, mientras más intentaba relajarse más dolía.

-¡Me duele mucho!- se quejó hasta que se quedaba quieto, el simple hecho de que se quede quieto no la ayudaba, quería que saliera de ella, sin embargo avanzo -¿No tienes un poco de compasión? Esto es muy doloroso- Se tapó la cara, había entrado todo y ella jadeaba adolorida, le había dejado un respiro nuevamente.

-¿Eres un idiota General…?- Lo miro molesta mientras sus lágrimas salían una a una, deslizándose por sus mejillas rojas – Esta será la última vez que este contigo. Nunca más me volverás a tener en tu cama… - Él comenzó a moverse, ella se abrazó con fuerza de su cuello, cerrando los ojos cómo si así apaciguara el dolor-Esta será la primera y última vez que seré tuya- murmuro manchando de lágrimas los hombros del mayor, mientras que la gran camisa blanca se manchaba de sudor dejando ver apenas sus pezones rosas-rojizas.

-Si estas a favor de que se deshagan de nosotros… no tengo ni un interés de estar contigo… - jadeo, le ardía demasiado -No voy a traicionar a mi pueblo o darle la espalda sólo porque eres amable conmigo, tal vez a los humanos los puedas comprar con papeles impresos de colores… pero a mí no… ¡Ahh!- pero a ese punto algo se sentía bien cuando llegaba al fondo, ahogaba el dolor de su entrada, cómo sentía algo que le gustaba su vagina volvía a lubricar -Así que aprovecha esta vez todo lo que puedas… que será la única- jadeo mirándolo a los ojos, le acaricio el pecho con ternura, respirando su aroma.

-Las gatitas somos calientes ¿Lo sabías? Nos encendemos con mucha facilidad y probablemente después de esto no tenga que contenerme- susurro jadeante, mientras que su interior se calentaba, al sentirse bien pronto pudo canalizar el dolor para poder disfrutarlo un poco mientras sus caderas se movían ligeramente, lo que provocaba que entrara hasta el fondo -Incluso aunque duela se siente bien…- murmuro sin dejar de llorar, estaba sonrojada, caliente y ansiosa
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Re: Los Marginados

Mensaje por The Bad Wolf el Dom Abr 02, 2017 10:52 pm

Aunque el general se encontraba disfrutando del cuerpo de la felina, no podia evitar irritarse por las cosas que esta decia, le sonaban tan repetitivas que se volvían cansinas — suenas como un disco rayado, debes sentirte una especie de justiciera por las cosas que dices, ojala el mundo fuera tan simple como elegir uno u otro bando — el general la observa fijamente a los ojos para luego acariciarle la mejilla — eres sumamente ingenua, hablas de tu raza como si fueras importante para ellos, quizas para unos cuantos si, no mas de diez seres, pero han muerto muchos de tu raza y no veo que hayas podido hacer algo, proteges a esos diez, mientras cien mas mueren — las palabras del hombre eran duras, en parte a causa de que tenia muy poca paciencia y estaba ya cansandose de la actitud de la felina, claro que estaba justificado que esta le dijera esas cosas, Eagle no dejaba de ser el villano de la historia.

— No pretendo matar el momento con una discucion seria, pero entiende una cosa, nosotros no somos mas que seres sin importancia en este mundo, si mañana morimos, en una semana nadie nos recordara mas que un puñado de no mas de cinco personas, el mundo seguira girando, la gente odiando e hibridos asesinados — hace una pequeña pausa en sus penetraciones, ya que no le parecia muy comodo seguir mientras se tocaba el tema, sin embargo no sacaba su miembro — tu me gustas mucho gatita, pero no voy a volverme un protector de tu raza, independientemente de lo que sienta por tu raza, si yo los cuidara entonces perderia mi rango, mi trabajo y en menos de un mes, la vida, si tu de verdad quieres cuidarlos, por lo menos a esos diez que son importantes para ti, yo te apoyare, pero en secreto, no quiero que nadie, en especial ellos, sepan que te estoy ayudando —

Le dice mirandola directamente a los ojos, hablando con completa honestidad — es lo mejor que puedo hacer para ayudar, pero solo lo hago por ti y no... no lo digo por que estamos teniendo relaciones, lo digo por que te quiero — menciona ruborizandose ligeramente al decir eso, posiblemente la felina pensaria que esta mintiendo o que es un loco por querer a alguien en tan poco tiempo, pero para alguien como el general, quien no acostumbraba tratar bien a alguien mas, ni si quiera decentemente, el sentir algo por otra persona era tan raro, que no le importaba algo como el tiempo, el sabia perfectamente lo que sentia y sabia lo importante que era, debido a que como ya se menciono antes, no eran sentimientos muy propios del moreno

Gracias a aquella pequeña discucion y que el moreno se habia detenido, la joven parecia haberse ya acostumbrado de mejor forma al miembro de este, incluso comenzaba a disfrutarlo segun sus propias palabras, entonces el albino decide continuar, la sujeta con firmeza de las caderas pero cuidando de no lastimarla, se inclina un poco mas sobre esta dandole un beso en los labios y retoma el ritmo de las penetraciones, comenzando lentamente, sacando parte de su miembro para luego volverlo a meter, aproximadamente la mitad del tronco de este salia para luego volver a entrar, mientras hacia esas suaves y lentas penetraciones, el moreno le besa los labios, luego el cuello y los hombros, para lentamente ir recorriendo con su lengua hasta los pezones de la pelirroja, presionando esos pequeños botones duros y firmes con la punta de su lengua

Asi estuvo por varios minutos, manteniendo el ritmo suave y lento, pero poco a poco comenzo a aumentar el ritmo, moviendose ligeramente mas rapido conforme los minutos pasaban, era como si el general ya no podia contenerse mas, ya lo habia hecho por demasiado tiempo y su deseo le estaba ganando, por lo que pasados diez minutos ya la estaba penetrando rapidamente, sacando por completo su gran miembro para embestirla con fuerza hasta el fondo, haciendo que la punta de su miembro chocara contra el utero de la pequeña gatita, sujetandola firmemente de las caderas como si no quisiera que esta intentara escapar, la deseaba tener en ese momento unicamente para ell y asi lo estaba demostrando, la estaba haciendo suya, de su propiedad, disfrutando de aquella hermosa felina que tenia desnuda bajo a el gimiendo como una gata completamente en celo, a pesar de que solo la primera parte era cierta — mi gatita — le susurra suavemente al oido empujando mas fuerte su miembro, penetrandola hasta el fondo.
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Re: Los Marginados

Mensaje por Gray Wolf el Dom Abr 02, 2017 11:30 pm

Elizhabet lo miraba a los ojos, por supuesto que ella no podría creerle que la quería pero eso estaba fuera de esa discusión, se encontraba excitada por lo tanto ya no podía pensar con claridad, en ese momento cuando la penetraba con suavidad se sentía bien, pronto su vagina se encontraba resbalosa, estaba a punto de llegar a su primer climax. Se desabrocho la camisa blanca dejando al descubierto sus pechos, dejando que él jugara con ellos, con sus pezones de color extravagante. Su lengua caliente se sentía bien al pasar por ellos.

-Nghh… esto es tan raro- musito, jadeante, llena de sudor. Su mente estaba derritiéndose, por un momento dejo de pensar y lo disfrutaba, cada vez él chocaba con su interior, golpeando ligeramente la entrada de su matriz. Mientras sus paredes vaginales apretaban su miembro en un húmedo abrazo. Por supuesto poco a poco él fue subiendo la intensidad, lo que provocaba que a veces le doliera, aunque claro el placer que recibía era equivalente e intentaba concentrarse en ello. La apreso de sus caderas obligándola a moverse -¡Ahhh! ¡Ahhhh! ¡Duele! ¡Ve más lento!- jadeo, aunque no sabía si él le haría caso, estaba disfrutando de su apretada vagina.

Tuvo que abrir la boca para poder respirar, cada golpe era un dolor en su matriz pero ella dejo que lo hiciera, le gustaba sentirlo, aunque siendo su primera vez no era algo que le ayudara a terminar, quería que él terminara en su interior.

-Ya no quiero… - mintió a medias, abrazo con sus piernas sus caderas obligándolo a entrar lo más profundo posible en su interior, el simple hecho de sentirlo la excitaba. Pronto ella empezó a empujarlo con fuerza en su interior -Termina dentro de mí, por favor… quiero saber cómo se siente llenarme de tu esperma - jadeo completamente roja, estaba llena de sudor, su lengua se pasaba con pasión sobre los labios del hombre de piel canela.

Volvía a mover las piernas, apresándolo para que se quedara encima, y el líquido preseminal junto con la sangre estaba escurriendo de su entrepierna, estaba decidida a hacerlo terminar, hacía que su vagina apretara lo que pudiera para que sintiera como sus paredes vaginales lo apresaban, movía la cadera para no sólo hacer que chocara con su cérvix, sino para que disfrutara del doble de la velocidad.

Algo no salió cómo lo planeo, pronto sus manos se colocaron en la cabecera de la cama y sus caderas comenzaron a elevarse, hizo su cabeza hacia atrás mientras sus pies se ponían de puntas sintiendo como su vagina se contraía con fuerza con una oleada de placer que ella no supo callar.

-¡Ahhhhhh! ¡Ahhhh!- gimió con fuerza, de manera escandalosa, pero aquellas penetraciones no cesaron lo que provoco un segundo orgasmo. Entonces las penetraciones dejaron de doler y empezaron a gustarle. Lo abrazo del cuello para besar sus labios, introduciendo su lengua en su boca, degustando de su sabor. Su piernas se apresaron de sus caderas, sus brazos la elevaban de la cama y evitando que viera su rostro, oculto en su cuello su cuerpo que no tocaba ya el colchón pero sus cadera se movía hasta que por fin volvió a terminar una tercera vez, sucumbiendo se dejo caer más dormida que despierta por el cansancio.

-Ya no se puede- jadeo sintiendo como la penetraba, él quería terminar dentro de ella, aunque a ese punto a ella se le acabaron las fuerzas y la calentura -Ya no puedo- jadeo sonoramente, intentando empujarlo, pero cómo antes, fue inútil.
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Re: Los Marginados

Mensaje por The Bad Wolf el Mar Abr 04, 2017 2:19 pm

Ya despues de que Eagle le hablara de todo lo que le molestaba y este prosiguiera con las penetraciones de la felina, la joven parecia ya estar mas tranquila, al menos ya no se la pasaba quejando o lanzando amenazas de irse, en ese momento ella se encontraba con la emnte ocupada en otras cosas, mas precisamente en ser penetrada por el moreno, quien la penetraba rapidamente, la joven sentia algo de dolor y por esa razon es que pedia al de cabellos blancos que se detuvera, pero este ya se encontraba demasiado excitado en ese momento como para echarse para atras, ya no podia revertir lo que estaba haciendo, era un placer demasiado alto, su juicio se habia nublado por completo debido a la excitacion que aquella pequeña felina le provocaba

La felina suplicaba el general que fuese mas lento, pero este lejos de acatar aquella peticion, opta por hacer todo lo contrario, moviendose cada vez mas rapido en el interior de la joven, despues de un tiempo haciendo esto, la felina parecia no solo estarse acostumbrando si no que comenzando a disfrutarlo, puesto que se movia tambien al ritmo del moreno, pronto aquellas suplicas de que se detuviera o de que fuera mas lento, fueron cambiadas pidiendo que se corriera dentro de ella, en ese momento el moreno no contesto nada a las suplicas de la felina, sin embargo era claro que eso tenia en mente hacer, mientras la sujeta con firmeza para estarla penetrando con mas fuerza, el de cabellos blancos la besa en los labios apasionadamente, metiendo y sacando cada vez mas rapido su miembro del interior de la hibrido

Prosiguio de esta forma por varios minutos mas, hasta que comenzo a sentir como las paredes vaginales de la pelirroja comenzaron a convulsionarse, temblando ligeramente para luego sacudirse con fuerza, lo cual indicaba el primer orgasmo de la joven, haciendo que el miembro del moreno se lubricara por completo con el orgasmo de la felina, a este primer orgasmo no tardo mucho en seguirle un segundo orgasmo, produciendo la misma emocion de la primera vez, esto tenia ya bastante excitado al moreno, sin embargo este aun no se descargaba en el interior de la felina como tanto lo pedia hacia unos minutos, queria aun seguir disfrutando por mas tiempo del cuerpo de la pelirroja, se encontraba gozando mucho de eso y por ende queria prolongar el momento lo mas que pudiera

Asi mismo fue entonces que el tercer orgasmo no tardo mucho en aparecer, ya para esos momentos la felina se encontraba exhausta, mientras el moreno bastante excitado, su miembro resbalaba ya facilmente del interior de la pelirroja, todo gracias a los fluidos de los tres orgasmos que acababa de tener, todo esto era demasiado para el general, quien sujetando con fuerza de las caderas y pegandola a el, comienza a correrse dentro de la felina, soltando una gran descarga de semen dentro de la vagina de la joven, inundando todo su interior con la escencia del general, quien se queda sobre ella abrazandola, pegandola a su cuerpo como si quisiera que no escapara, aunque claro la felina en esos momentos se encontraba demasiado agotada como para hacerlo, pero Eagle sabia que en cuanto recuperara sus energias, esta huiria de nuevo

— Te quiero pequeña gatita, es por eso que no importa si escapas, siempre voy a encontrarte y traerte de nuevo, no dejare que nadie te aleje de mi, en especial tu — dice mirandola fijamente a los ojos, acariciandole la mejilla apartando algunos mechones de cabello de su rostro para despues darle un suave beso en los labios al tiempo que se gira para acostarse al lado de ella, pero sujetandola de las caderas para que de este modo ella quedara con su cabeza recargada en el pecho del moreno, Eagle le acaricia la cabeza suavemente dandole pequeños mimos mientras la observaba — yo te cuidare muy bien mi pequeña gatita — dice sonriendole suavemente para luego besarle con mucha ternura su cabeza
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Re: Los Marginados

Mensaje por Gray Wolf el Miér Abr 05, 2017 10:53 am

Una vez ella había sucumbido al placer por tercera vez, ya no podía moverse, sus labios temblaban intentando crear palabras, aunque solo salían gritos de placer y dolor. La seguía penetrando aun cuando ella ya le había dicho que no podía más, el aire le faltaba, la temperatura aumentaba y el chapoteo del miembro chocando con su entrada tan húmeda resonaba en la habitación.

Pudo sentir perfectamente cuando este la tomaba de las caderas hundiendo sus poderosos dedos en su piel, creando moretones visibles que la marcaban. Eso le decía “Eres mía” y eso le gustaba, aunque no lo podría admitir en ese momento. Una estacada tan fuerte como las anteriores se detuvo, por un momento creyó que era para traspasar la entrada de tu útero y romper su matriz. Entonces algo tan caliente como embriagador salió. Lo sintió. Sus ojos se mantenían entreabiertos mientras apretaba la mandíbula soportándolo, una gota de saliva se deslizaba por la comisura de su boca y caía por su mentón, sus lágrimas estaban deslizándose por sus pómulos y el sudor de su cuerpo hacía que su piel brillara de una manera casi sobrenatural.

No sabía cómo se sentía, por un lado estaba tan exhausta que agradecía que parara, por el otro odio el momento en que culmino. Sus manos pequeñas se aferraron a él en un abrazo débil, que no pudo suportar.

No me puedo mover” pensó, mientras sus ojos lentamente se cerraban, escuchando las palabras de aquel moreno que aún después de lo que paso hacía que su corazón latiera de una manera extraña. Entonces simplemente cerro los ojos y sucumbió al sueño.

Era las 6:32 de la mañana, ella abrió los ojos lentamente mientras levantaba su cuerpo, el cual se encontraba boca abajo; con la ayuda de sus débiles brazos. Temblaba, aún tenía puesta la camisa blanca desabrochada, no encontró a nadie a su lado, simplemente estaba ella y sus recuerdos. Eso la puso triste, se abrazó las piernas con aplomo desilusionado. Entender lo que había hecho era un golpe en su psiquis, él odiaba a su raza, pero se acostó con él. No. Ella le dio lo más preciado que poseía, su pureza, su primera vez, le dio a una gatita para convertirla en toda una gata adulta. Lo que más le fastidiaba es que en si, no se arrepentía.

Todo esto huele a él” aspiro aire después de ese pensamiento, llenando sus pulmones de su esencia, recordando que ahora eran enemigos. Lo que en ese momento fue una sensación única hoy se convertía en parte de un pasado. Se detuvo. Necesitaba ropa si quería salir de ahí, al menos así pasaría desapercibida.

Una vez se levantó noto las sabanas manchadas de sangre, semen y demás fluidos. Una prueba verídica de que lo que ocurrió hacía varias horas “Esta es la primera y la última vez” reflexiono, lo que no la hizo para nada feliz, estaba molesta. Bajo a la cocina, busco algo de comer, había lecho lo que sirvió para servirse un poco, debajo de la puerta principal había un periódico, el cual tomo. Ver las primicias la sorprendieron, camino nuevamente a la habitación mientras leía “Violeta Naroley, una de las más poderosas magnates del mundo lucha por los derechos de los Híbridos” se puso a leer detalles, no había sabido este tipo de noticias, lo cual por un momento le daban esperanzas. Por otro lado, pequeñas primicias salían a un lado “General Eagle Wingheart recupera un diamante invaluable de las manos de híbridos” leyó la entrevista de él, sus ojos se hacían acuosos, realmente no se expresaba bien de ellos. No entendía porque una gran magnate era capaz de decir tan abiertamente que ella estaba a favor de seres como ellos y parecía no afectarle. Entre las primicias había una foto de su General y una chica de cabello negro “¿Futura Pareja?” de pronto todo se le derrumbo en la cabeza. Era cierto, ella había dicho que era la última vez “Sólo que ver la realidad es muy doloroso” resolvió para mirarse a sí misma.

Arrugo el ceño por un momento, viendo las llaves de la casa del moreno, entonces las tiro al piso como un gatito que jugaba con sus garras y el objeto. Hecho esto saco las garras de sus manos para romper el colchón, las sabanas, las almohadas, tirar ropa al piso y pisarla si era preciso. Rasgar muebles de madera. Rompiendo toda la habitación. Hasta quedar satisfecha, entonces se puso a llorar, se empezó a tallar los ojos como una niña que había entendido que no podía tener lo que quería. Ella no podía estar con un hombre con ese tipo de perjuicio hacía ellos, simplemente no.

Salió de la casa cuando oscureció, no podía salir de ahí desnuda, además ataco el refrigerador, no hizo destrozos pero lo que vio que era para comer se lo llevo. Una vez llego con sus amigos les informo que tenía un chip integrado y que debían de moverse al siguiente refugio, pero que no le dijeran a ella nada de donde se encontraban.

La preocupación del grupo fue demasiada, no querían dejarla, pero no les quedaba de otra. El plan era robarle el celular al general para que la dejara tranquila o encontrar a un doctor que quisiera quitarle ese objeto en su cuerpo. Ahora a ellos les tocaba moverse por sí mismos para salir de la ciudad o para ayudarla. La pelirroja al ser la mayor de todos le dio libertad. Eso a Elizhabet ya no le importaba. Se quedó sola en la ciudad, disfrazada para poder moverse entre los humanos, estaba lastimada de un pie, no podía estar en libertad brincando de un lado a otro, robando alimento para saciarse.

Moría de hambre. Se colocó en una esquina, recostada en la pared, la noche estaba apagada, pero sabía que era cuestión de tiempo para encontrar a alguien. Para que la matara tal vez, noto que el número de híbridos había sido reducido considerablemente, antes se veían por ahí familias enteras, ahora eran partes de rompecabezas que se habían perdido, sin un lugar donde encajar.

Un carro por fin se estaciono frente a ella, abriéndole la puerta. Ella tenía un hambre que no podía soportar, el dolor de su estómago casi la doblaba, empero, no quería hacerlo, tanto así que se quedó ahí parada sin hacer nada. Completamente en shock.

Supongo que ya no importa” pensó la pelirroja, el hambre era tal que no lo soportaba, por lo que dar un tipo de servicio sexual por pan no le parecía mala idea, con tal, ya había perdido su primera vez. Aunque pensarlo le daba asco dio un paso hacia el frente, sintió que era plomo en ese momento.

-Drake… ¿Dónde estás cuándo te necesito? - se preguntó la chica, sintiendo el dolor en su tobillo, no podía huir cómo normalmente lo haría.
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Re: Los Marginados

Mensaje por The Bad Wolf el Miér Abr 05, 2017 2:05 pm

Cerca de las 6:00 am el celular del general sono, este contesto enseguida para no despertar a la pelirroja quien dormia a su lado, la llamada era de su jefe directo quien estaba bastante molesto, un extraño ser habia atacado al hijo de un importante empresario y por las heridas todo indicaba que se trataba de algun hibrido, el general se puso de pie enseguida y comenzo a vestirse lo antes posible, notandose bastante fastidiado por haber sido despertado de esa forma, se preparo una taza de cafe y se despidio de la pequeña dandole un beso en la frente sin despertarla, salio tratando de hacer el menor ruido posible para partir hasta su trabajo, dejando a la hibrida en su casa, sabiendo que seria cuestion de tiempo para que esta despertara y se marchara, por lo que traia consigo su celular listo para seguirla por la noche

El dia transcurrio con mucho trabajo para el general, lleno de papeleo y buscar pistas acerca de aquel ataque, el general tenia a la mayoria de sus hombres buscando por las calles, pero siempre atento a su celular, para ver donde se encontraba la felina, de esa forma podria evitar que sus hombres dieran con ella, cuando esta se acercaba a un cuadrante vigilado, rapidamente Eagle llamaba por radio a sus hombres para cambiarlos de posicion, asi estuvo basicamente durante todo el dia, investigando, dando ordenes y moviendo de lugares a sus hombres para que no llegaran a toparse con la pequeña gatita

Finalmente dieron alrededor de las ocho de la noche y Eagle dio por terminado ese dia, partio a su casa sabiendo que la felina ya no se encontraba en ese lugar, pero de cualquier forma debia ir para dejar algunas cosas, al entrar sube hasta su recamara observando todos los destrozos hechos por la pelirroja, el general se lleva la mano a la cabeza en tono de fastidio, luego cuando comienza a recojer los trozos de tela del piso asi como el resto del desastre observa el periodico tirado, al ver el encabezado supone vagamente lo que causo la reaccion de la hibrida, Eagle solo hizo bola el papel periodico para luego arrojarlo a la basura, continuo levatnando lo mejor que pudo todo el desastre causado por ella, tuvo que tirar sabanas y los cojinos, ya que habian quedado inservibles, pero tampoco era algo que le preocupara mucho, podrian ser reemplazados sin mucho problema

Ya con todo el caos arreglado o al menos minimizado, el general se marcha en busca de la felina, montandose en su auto sigue tranquilamente la ruta trazada por el chip que se le habia implantado, no le toma mucho tiempo dar con ella, la observa en una esquina asi que se estaciona frente a esta abriendo la puerta para luego al ver que no subia, este sale acercandose a ella — no sabia que eras tan celosa, pero no deberias creer toda la basura que publican en los periodicos — menciona serio haciendo alusion a la notica que decia en ella, sabiendo que la felina no se iria con el por su propia voluntad, el general la sujeta de las caderas y la mete con cuidado dentro del auto, tal como habia hecho aquella primera vez, cierra la puerta colocando el seguro asi como subiendo las ventanas y luego se mete tambien el para comenzar a conducir

— Hisiste bastante destrozos en la casa, ¿sabes lo dificil que sera conseguir cojines, camas y sabanas a esta hora? — menciona de nuevo serio mientras sigue conduciendo rumbo a la casa — estuviste siendo demasiado descuidada hoy, en mas de una ocasion tuve que llamar a mis hombres para mandarlos hacia otro lado, ya que estaban por chocar casi de frente contigo — le confieza a la felina mientras este acelera un poco mas la velocidad de su auto, llegando de ese modo en pocos minutos hasta la casa, donde tiene que repetir el mismo paso que la primera vez, sacarla del auto cargandola sin bajarla hasta estar dentro de la casa, mientras la carga escucha el sonido de su estomago gruñir y la baja con cuidado dejandola en el sofa de la sala

— Despues de vaciar mi refrigerador aun tienes hambre... supongo esa comida no fue para ti — suspira negando con la cabeza para luego llamar por telefono pidiendo algo de comida, cuelga y se sienta al lado de la felina observandola — te dije que aquello no era cosa de una noche, tuve que partir temprano y preferi dejarte descansar, si no te quisiera simplemente te habria hechado a la calle, en lugar de dejarte sola en mi casa con todas mis cosas — comienza a explicarle la situacion a la felina, quien seguia sin confiar en el, algo completamente razonable por las razones que ya se habian explicado antes muchas veces, el hombre observa su herida en el tobillo — esto debe ser tratado mejor, necesitas un doctor... conozco a alguien, se podria decir que es de confianza —

Duda un poco en si debe llamarlo, ya que aunque en si es el mejor cirujano que a conocido, tambien es alguien que perdio su liscencia hace mucho y que ahora en lugar de salvar vidas se dedica a quitarlas, por lo que no estaba muy seguro de que tan buena idea seria pedirle ese favor al asesino, sin embargo no podia recurrir a alguien mas — pedi algo de comer, no debe tardar, debere de conseguirte ropa adecuada para ti, al menos de tu tamaño — la ropa que Eagle podria prestarle era demasiado grande para la chica y no podia estar asi todo el tiempo, en especial cuando esta saliera a la calle, ademas el estar desnuda no era una opcion viable para el moreno, ya que no queria que alguien viera el cuerpo desnudo de su gatita
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Re: Los Marginados

Mensaje por Gray Wolf el Miér Abr 05, 2017 11:57 pm

La mirada de la pelirroja se quedó fija en los ojos fríos de aquel moreno que había bajado del auto, intento retroceder, pero le dolía su pie, así que prefirió quedarse en su lugar. Era un animal y se curaba más rápido que un humano común, aunque eso no ayudaba si ella no se cuidaba nunca iba a sanar.

-¿Qué demonios crees que dices? ¿Por qué debería celarte? – cruzo los brazos ladeando el rostro, jamás admitiría que estaba celosa, aunque sus mejillas rojas la delataban, junto con su boca ladeada haciendo un pequeño puchero agradable. No quería verlo, aunque estaba sorprendida de verdad fue por ella, lo cual le hizo pensar que tal vez él la quería como mascota o espía. Lo cierto es que paso por su cabeza que quería que fuera su mujer, aunque no quería hacerse ilusiones, por lo tanto, lo desechaba.

Sorpresa. La sujeto de las caderas, sus manos grandes e invasivas la estremecieron de inmediato, su cuerpo se había vuelto adicto a él, reaccionaba mojándose, sus pezones se ponían duros, su interior se ponía más caliente. No podía evitarlo, la asustaba y le encantaba al mismo tiempo ¿Él sabría qué tipo de poder tenía sobre ella? y la metió de nuevo al auto, sintió un dejá vu cuando este la aprisiono en su vehículo para llevársela. Mientras volvía a intentar romper la ventana sin resultado -¡Drake!- grito el nombre de su mejor amigo, quién siempre la salvaba cuando estaba sola o en problemas, pero esta vez no iba a venir. No sabía si la odiaba porque la había tocado un humano, seguramente su olfato la había delatado.

-Puf… que inteligente eres… me llevas a tu casa otra vez para que la termine de destrozar- renegó esperando el momento en que se despistara, pero no hubo tal evento. Él la cargo para llevarla nuevamente a su casa una vez llegaron a la cochera. La pelirroja no paro de patalear, golpear, empujarlo, aunque no servía de nada seguramente el peliblanco sentiría ligeras palmadas.

-¡Bájame! ¡Suéltame! ¿No escuchas? - cerro los ojos intentando que él obedeciera, no dejaba de gritar, renegar, berrear, pero una vez la coloco en el sillón ella se quedó hincada, quieta como si hubiera encontrado un botón de apagado. Escuchaba al hombre sin mirarlo a los ojos, no iba a contestarle, quería dedicarle la ley de hielo como una niña pequeña ¿De qué otra forma castigarlo?

Cuando se sentó a su lado ella se deslizo hacia una de los descansos, recargando su espalda superior con esto, lo que provocaba que fuera una posición muy incómoda.

-Pero te dije que sí, que sería solo una sola noche… Dije que nunca más volvería a ocurrir y que si así deba escapar mil veces lo haría ¿Acaso piensas que tienes control sobre mí? - empezó a decirle algo de un doctor, lo que hizo que mirara su pie lastimado, aún tenía su bota puesta así que no sabría cómo él lo había notado, seguramente porque no podía escapar y cojeaba.

-¿También me quieres pedir un collar con placa que diga la dirección y el número por si me pierdo?- pregunto con ironía mirándolo de reojo, tomo una almohada del sillón, lo lanzo justamente en su cabeza, se sintió como si estuviera dentro de un videojuego, donde con objetos tan inútiles como un cojín fuera capaz de vencerlo.

-¡No soy una domestica! No estaré aquí porque tú quieres y no necesito tu ayuda- reclamo con el ceño fruncido, mirando al piso mientras jugaba con algunos mechones de su pelo, intentando hacerse bolita en el enorme sofá, estaba avergonzada, su aroma la excitaba -¿Por qué tengo que venir aquí a la fuerza? ¿Qué te crees para traerme a rastras hasta tu guarida? ¿Crees que te creeré porque eres muy bueno conmigo?- le lanzo otra almohada -No general perico, no seré su espía, no le diré nada - cerro los puños apenada mientras jadeaba. El simple hecho de imaginarse siendo penetrada nuevamente por él la atemorizaba y al mismo tiempo se le hacía excitante -Me voy- recalco levantándose para ir a la entrada e intentar abrir la puerta. Cómo si fuera tan sencillo, por dentro quería que él la penetrara con tanta fuerza como ayer, que le hiciera tanto daño como ayer, que notara esos detalles como su sonrojo cuando están cerca, que se estremecía al escuchar su voz. Que cuando lo miraba a los ojos sus pupilas rojas caían en sus labios.

-Mis amigos se han ido a un lugar que ni yo sé. Así que no tienes poder sobre mí, puedo irme de aquí cuando quiera y tu quedarte con tu dinero… tu maldita novia…- se mordió el labio inferior girando sobre sus talones -¡Una chica que parece ser muy famosa está a favor de nosotros! No veo que le pase nada a ella, parece ser agradable y quiero conocerla… - expreso sus deseos mientras cerraba los ojos un poco confundida ¿Por qué le informaba eso? -No quiero estar con un tipo como tu que nos odia…- musito, no lo creía, quería estar con él, quería conocerlo todo de él, quería dormir abrazada a su pecho, darse su primer obsequio empero, la joven no podía darle la espalda lo que estaba pasando hoy en día.

- Estoy sola... y ya no tengo un lugar el cual regresar. Todo por tu culpa - lo señalo con el dedo, todo era una distracción, no podía abrir la puerta y cuando pudo hacerlo al salir noto que empezaba a llover nuevamente, lo que produjo que cayera de un senton -El cielo me odia- murmuro con un aura negativa, por lo que empezó a tratar de quitarse la blusa para usarla como una especie de paraguas.
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Re: Los Marginados

Mensaje por The Bad Wolf el Sáb Abr 08, 2017 12:29 am

La felina continuaba vociferando una sarta de estupideces cansinas o al menos asi era como el general lo veía, ya que todo ese cuento de largarse, de hacerlo solo una vez, era algo que ya había repetido la noche anterior hasta el hartazgo, el general la observa mientras esta se recorre hacia uno de los descansa brazos del sofá, recargándose en este para poner algo de distancia entre el hombre y ella, todo esto mientras seguía hablando, el general sin embargo resistiendo estoicamente solo la observaba y escuchaba hablar, claro que la paciencia del moreno no iba a ser eterna, pronto tendría que hacer algo para cerrarle la boca a la felina, asi que cuando esta hizo aquella pregunta, fue el momento ideal

El general se acerco a la joven colocándose con las rodillas sobre el sofá, se acerca un poco mas a esta tomándola de los hombros para recargarla completamente en el reposabrazos, haciendo que su nuca tocara dicha zona asi como sus hombros, presionándola contra ese lugar, mirándola fijamente a los ojos — tengo todo el maldito control sobre ti, no puedes caminar un solo centímetro sin que yo lo sepa, no puedes quedarte quieta sin que yo sepa, no puedes hacer nada sin que yo sepa exactamente donde te encuentras, asi que si, tengo todo el control sobre ti, acostúmbrate o solo juega a que esto no es asi — le menciona serio en un tono amenazante acercando su rostro al de la felina para luego besarla en los labios

Aquel beso rápidamente se convierte en uno lleno de pasión, haciendo que ambas lenguas se froten la una con la otra, de forma tan lasciva y lujuriosa, que al separarse se forma un largo pero delgado hilo de saliva entre ambas bocas, el moreno la observa serio para luego hablar — un collar no será necesario, si te pierdes yo te encontrare… siempre — esto lo dice en un tono amenazador, dejándole bien en claro que estaba en sus manos, que no podía escapar sin importar cuanto lo intentara, lo mas que lograría conseguir seria algo de tiempo, tiempo que al final seria inútil por que siempre la podría atrar, algunas veces mas lentas que otras, pero al final, terminaría teniéndola con el

Despues de eso la felina comienza a golpearlo con una almohada, haciéndolo retroceder un poco, no por que esto le causara algo de dolor, ya que ni cosquillas le hacia, pero si era algo incomodo ser golpeado en el rostro, aunque fuera con algo tan suave que apenas se sentía, Eagle se aburre de ser golpeado asi que sujeta el cojin arrojándolo a un lado mirándola seriamente — tu no necesitas mi ayuda, yo no necesito la tuya, ya en algo estamos de acuerdo — dice serio mientras le sujeta el brazo aunque de una forma suave, sin intentar apretarlo ni nada similar, solo como si quisiera de esa forma atraer su atención

— No quiero espias, nunca me han gustado, por eso no me interesa donde estén tus amigos, si hable de ellos antes fue para que entiendaras que haría lo que sea con tal de retenerte a mi lado, no me importa los métodos que deba usar, me gustas demasiado y no te pienso perder— la sujeta con un poco mas de fuerza pero con temor a lastimarla la suelta, en ese momento la felina se pone de pie, aun lastimada camina hacia la puerta intentando abrirla — esa chica de la que hablas no es mi novia, solo es una niña tonta con mucho dinero, el cual necesito para algo mucho mas importante que asesinar hibridos —

El general se pone de pie acercándose a la joven, sujetándola por detrás de las caderas luego de que la tormenta comienza — la única que me interesa eres tu gatita, no tengo interés en nadie mas — le besa en ese momento el hombro para luego pegarse a su espalda, dándole ahora un beso mas pero en su cuello, en ese momento tocan el timbre, Eagle abre la puerta y es un chico con la pizza, aquel chico observa algo confundido a la gatita y el general nota esa mirada — será mejor que cuides la forma en que miras a mi mujer, o será lo ultimo que mires en tu corta vida — lo amenaza mirándolo fríamente, ante esto enseguida el chico se disculpa y entrega la pizza para luego largarse lo antes posible de ese lugar. Ya con la pizza en sus manos, Eagle camina hasta la cocina dejándola sobre la mesa — necesitaras energías para tu próximo escape, herida y con hambre no será ningún reto traerte arrastrando aqui — dice sonriéndole de lado mientras la observa invitándola a sentarse a su lado para comer
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Re: Los Marginados

Mensaje por Gray Wolf el Sáb Abr 08, 2017 2:01 pm


Cada palabra de aquel moreno la sacudía, era una amenaza y debía sentirse muy enojada. El problema es que lejos de enfurecerse se estremecía, era como si el timbre de su voz entrar por su oreja provocando que temblara, su corazón latía con tanta fuerza como si se confesara a él con cada bombeo de sangre. Si hubiera sido otro humano estaba convencida, no sentiría lo mismo que ahora sentía con él. Se había acercado lo suficiente como para sentir su contacto, se quedó muy quieta, le hacía feliz ser abrazada por él.

Sin embargo, entendía, que sus sentimientos debían ser callados, él decía que la quería ¿cuántas veces no lo había escuchado antes? Siendo una hibrida no sería la única que ha sido utilizada de una manera u otra. Era cómo un animal abandonado y todos ellos, los hibridos se sentían de esa manera, incluso humanos que eran considerados cosas que no son lo han sentido. La desconfianza de algo así no se borra con el pasar del tiempo, lo toman como un aprendizaje de vida. Y es algo que Elizhabet no podía hacer a un lado.

Tomaba a mal el hecho de que le gustara tanto estar entre sus brazos.

No podía controlarlo, el beso su hombro provocando un ligero suspiro, por un segundo creyo que sus manos poderosas se deslizarían por sus senos e imaginar eso la hizo sonrojarse. No podía evitarlo su cuerpo reaccionaba por si solo, recibiendo sus caricias, su vagina se preparaba para él, sus pezones se hacían sensibles para él, cada rose daba sensaciones para recibirlo.

-Ahh- libero un ligero gemido al sentir el siguiente beso en su cuello -Yo… no quiero estar bajo tu control- musito, cerrando los ojos, estaba sonrojada, estremecida y su tono de voz que normalmente era tan vivida ahora se tambaleaba.

Se escucho el timbre, ella se separo de inmediato guardando distancia, pero este simplemente se encargo de abrir la puerta, una vez eso paso ella volteo hacia otro lado, sus ojos eran lo único que la delataban como hibrido. No quería causarle problemas asi que se tapo la boca y miro hacia el lado contrario del chico. Aunque claro su tono de piel palida y el cabello rojo vivo podría ser algo inusual. Escucho las palabras del moreno lo que provocaron que su respiración parara “¿Me llamo su mujer, enfrente de otro humano? ¿No dijo que era peligroso para él?” pensó, una vez este recibió la pizza el joven salio directo a la tormenta.

-… Eres un humano extraño…- respondio a su burla, por que para ella eso era, sabía que no podía hacer nada con un pie lastimado, tampoco parecía hacer mucho por curarse ese tobillo. Ella al ser gatita no sabía estarse quieta.

-Un general que odia a los hibridos, que detesta a los ladrones… me tiene en su mesa dándome pizza…- camino a la mesa lentamente, su estomago rugía por un bocado y no podría decirle que no al peliblanco en ese momento, se acerco a la mesa, olfateando con suma desconfianza - ¿Escape? Espera a que mi pie sane y entonces no podrás atraparme aunque sepas donde me encuentro, anciano -levanto la voz robándose una rebanada de pizza alejándose de él, mientras comía, temía que se lo quitara, nunca antes había saboreado el queso caliente, se lo comía de lado, algo poco usual.

-Oye- una vez había terminado su pedazo empezó a lamerse los dedos uno a uno, metiéndoselos en la boca con lentitud -Deja de decir que soy tu mujer. No lo soy. Soy una gata. Y aunque este en tu casa como tu lo quieres no me volveré a acostar contigo- lo miro de reojo, aun estaba un poco adolorida de lo que había pasado con antelación, claro que su resistencia era diferente a la de un humano pero jamás había sido de nadie -Eso sólo fue para que pueda ser libre de estar con otros machos- le aclaro, aunque fuese mentira, no quería que el supiera que estaba muerta por él, que movía su mundo con su sola presencia -Ya no soy virgen, así que puedo experimentar con cualquiera- encogió los hombros, aunque claro, no estaba dispuesta. Era adicta a esa piel morena después de todo.

Después de eso se quedó viendo a la nada degustando lo que había probado, estaba sonriendo.

-Nunca había probado algo tan rico y calientito a la vez- musito con una sonrisa, aún seguía chupando sus dedos -Ojalá, Drake, Melany y todos estuviera aquí comiendo conmigo algo así- hablo sin pensar imaginándose las expresiones de todos “No creo que esto nos llene pero seguramente les gustaría mucho” asintió con la cabeza, fue cuando un trueno se escuchó. Se tapó las orejas de inmediato dando un ligero salto, provocando que cayera de la silla, dio una vuelta de carro y se quedó acostada en el piso, no le dolió, fue algo medio cómico.

Últimamente hay muchas tormentas” pensó mirando por la ventana.

Si llego a ser una mascota, prefiero ser de la señora Violeta… no sé quién es pero si es una persona a favor de nosotros, entonces me agrada… pero estoy con un inútil oficialucho con nombre innombrable, que me puso un chip porque no es capaz por si solo de obtener lo que quiere – le saco la lengua enseñándole el dedo medio, no agarro otro pedazo de pizza, al ser gatita comía pocas porciones varias veces al día – Me imagino que esto lo haces siempre con cualquiera, así que sólo debo esperar a que te canses- hablo nuevamente sin pensar y esta vez le dolió. De sólo pensarlo temblaba, no quería que la echara o que la odiara, aunque hacía lo posible que así fuese “Me gustas” pensó una vez lo miro de reojo para cerrarlos “Me gustas mucho” se revolvió el cabello casi por desesperación, escuchando otro trueno caer.

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